Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

20 jun. 2015

La deriva


Otro día de perros en el Cuartel General...
... aunque un gracioso conjuro los transforma en ratas, por doquier, rodeándonos de muros para afuera. Multitud de ratas en manifestación, reivindicación, ocupando las calles adyacentes, apiladas, siete millones en un metro cuadrado,portando banderas puño en alto. Todas gritando, haciendo así con las patitas delanteras.... ric-ric-ric-ric... afilándose las uñas mientras salivan imaginando el sabor de los monos, nosotros, que las miramos desde el torreón de popa, atentos al aquelarre que ha ocupado la tierra española
... antaño regada de sangre, hoy hediendo a orín de roedor común.

Hay tantas que, como un vulgar sastrecillo valiente, de una patada golpeas media docena. Mirado hacia nuestras espaldas comprobamos que no son pocos quienes se desgañitan durante los 2 minutos de Odio que se han instaurado desde que el pueblo ha asido la democracia por los colgajos. A muchos ya los conocemos: son la peste negra de la alegría de la ceja, los rojos multimillonarios hacedores de la bienaventuranza para el mísero lumpen que les observa y adula como si fuesen el becerro de oro. Con la superioridad moral que da ser protagonista de Cuéntame o la credibilidad labrada leyendo el teleprompter en TV, montan un tribunal inquisitorial laico con palmeros y todo. No importa qué: un chaval desequilibrado del comando Dixán en su versión ni-ni, una fiesta de la "rosa blanca" rodeados de la bilis de los chicos de la gasolina, un juramento sobre la Biblia Negra del Gran Oriente, un insulto a la honra de España... sea cual sea: histórico, real, imaginario... una pulga de rata que pasaba por ahí se convierte en titán de la burla, el ensañamiento, el odio. Los microbios de siempre atrapados en su cheká de la Guerra Civil.

Pero... Monos... hemos mirado hacia atrás, ¡y son tantos! ¡Y los hay nuevos, jóvenes de la juventud mejor preparada de la historia de España, que ya es decir! Cuatro o cinco días han sido suficiente para ver lo extendido que está el virus corrosivo de la sabiduría gramsciana. Por doquier aparecen gritos exacerbados, llamadas a la guillotina, a retozar (palabrón, retozar) sobre la tumba de los muertos de Paracuellos, corretear alabando el feminismo con las domingas al aire, beber cerveza a morro rollo Rocco Siffredi, quitar la foto del Rey del despacho para poner la de Lady Gaga... el Pisha de Cádiz -la Pepa, Cádiz- diciendo que la bandera está mareada con tanto viento; en Barcelona el teniente coronel oliéndole el sobaco al redskin de la espardenya, por no mencionar la capilla de Tutankamón que han descubierto en el sótano, y, para rematar a gol el esperpento patrio, los alcaldes llegando al "untamiento" montados en un dron futurista dispuestos a subirse el sueldo en el primer pleno, justo después de las gambas de la investidura.

Municipios y comunidades. A su tiempo, en La Moncloa se montan un submarino liándose la grifa con el papel en el que está escrita la Constitución, esa Ley Magna que, por prostituida, ya no rige en muchos rincones de España. Paralelamente, el Gobierno de Mariano Rajoy, el Iluminado, sigue mirándose en el plasma contemplando lo bonico, elegante y señorial que le hace el puro en la boca.

La defensa de la Nación, la más traidora de las ratas del Averno, la deja para otro día.

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No era esto, no era esto... decía Ortega y Gasset.
No lo era, tenía razón. Merece más, mucho más que esto, canta Bill Murray contrariado en el sofá de la Sala X mientras mira de reojo a Scarlett, esa diosa de pelo rosa. Pocas veces conoceremos algo que valga la pena, una pasión rejuvenecedora, una razón por la que aventurar la vida toda.
Es más que esto, España.
Dime sólo una palabra,
y no habrá nada más. 

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