Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

4 abr. 2015

La pasión


¡Qué bueno, Monos, el panfleto de la Fundación de los Derechos Humanos que crecen en los árboles!

Pero claro, siguiendo la hoja de ruta de los chupópteros que campean por tal Fundación, seguramente adscrita a UNICEF, la ONU o váyase usted a saber qué teta de rata, también podríamos pedir a papá y mamá que, llegada la hora de imponer cierta moralidad a los pequeños, no sean tan fascistas como para tratar de inculcar algún valor moral a los pobres inocentes, ¡qué va! ¿Para qué?

Lo importante en este entuerto es respetar la conciencia del muchacho, salvaguardar su estado primario de "buen salvaje", apoyar y amplificar sus "inquietudes vitales" y cognoscitivas, alentar sus zarandeos sexuales y, en caso de no tener dudas de género, presentárselas con educación y respeto para que él/ella/ello pueda decidir con total libertad, abstrayéndose de eso que cuelga (o falta) entre las piernas. También, para no caer en el totalitarismo de inspiración familiar bajo el que sucumben los progenitores, debemos abstenernos de realizar cualquier observación política o económica puesto que la mente, a esas edades, podría malinterpretar la relación comunismo/miseria o el tan muñido público/privado, causándoles hondas perturbaciones en su incipiente capacidad para discernir cómo funciona el mundo, amputando su ilusión, cercenando la utopía que crece en el corazón de todos nosotros... podríamos derrumbar el sueño del "otro Mundo es posible", y los condenaríamos, pobres criaturas, al absurdo mundo de la realidad y la verdad.

¿No querréis eso, verdad, Monos?

A malas, si el chico no responde a pesar de vuestra educación de progreso, siempre estarán ellos... los hijos de la Bestia... amparados por sus sabias fundaciones y demás instituciones, para llegar a esos recónditos lugares que los padres niegan a sus hijos.

Ya estarán ahí ellos, maniqueos, dispuestos a ser buenos padres para con vuestros hijos.

Siempre, claro está, en beneficio de la infancia.