Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

22 mar. 2015

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En Tres Hermanas, como en el resto de la región, está volviendo a suceder.

Son las 06:44h. de la mañana, empieza a despuntar un poco de claridad hacia el este mientras todos duermen en sus casas... ¿Todos?... No, ¡manda carallo!

No hay español que no conozca la inolvidable noche del año en la que unos "duendes" campan a sus anchas por todos los rincones del país, totalmente a oscuras y en silencio. Viajan montados en camello, son tres viajeros que vienen de Oriente y en enormes fardos cargados por una caravana de porteadores contratados en un zoco de Tánger, traen presentes para los niños y mayores. El iPhone 5 y 1/2 si te portas bien; carbón si no has aprobado las asignaturas... y otro iPhone, va., todo sea porque el chaval no quede traumatizado para el resto de su vida víctima de la sociedad, esa eterna culpable.

Al amparo de las tinieblas, las legiones de lacayos reales van sembrando sus regalos en casas y hospicios, acercando un poco de felicidad a la multitud de hogares que, en la región, pasan penuria. No deben escatimarse esfuerzos si el resultado buscado es arrancar una sonrisa de un niño o una lágrima emocionada de una madre que ve como un hijo sonríe... pobre o rico, que los "duendes" no son proclives a hacer distinciones de clase.

Pero esta noche, en cambio, han sido otros los noctámbulos duendes que se han paseado por nuestras calles, y no eran el panadero del barrio ni chavales que llegan de borrachera. Tampoco los magos que vienen cabalgando camellos por las carreteras secundarias que conectan los pueblecitos formando sutiles telarañas, unos con otros, pueblos y almas, almas y pueblos... mezclado, no agitado... y se añaden los olivos, olivos de Jaén, consiguiendo una amalgama de la que resulta esta tierra atravesada, ahora, por esos duendes silenciosos al amparo de la negra noche. 

Pero no hablemos a medias, Monos... seamos claros, valientes: no son duendes, sino ratas... peor, las sanguijuelas de los roedores, ratas puras, de rabos enormes y buenas tetas gordas de preñez, barbudas, ponzoña que porta la Negra Parca, recién salidas de la más putrefacta de las alcantarillas de algún caserío señorial regentado por el don altivo del monóculo y el puño en alto, de buen vestir señorito, fino a mediodía, manzanilla entrada la tarde, coñac llegada la noche, a su servicio, señor, ¡qué bien le queda la chaqueta de pana!

Las más viejas del lugar ratificarán lo que os digo. Ellas pueden dar testimonio, escuchad sus palabras si no me creéis. Como decía antes, no es la primera vez que salen de sus madrigueras, pero como no hay fecha fija, como no depende de la Luna ni de una ancestral tradición arrancada del calendario, es imposible anticiparse al fenómeno. Subiendo por los desagües de los retretes, trepan hasta alcanzar las calles, olisquean el limpio aire de la noche y mediante un mecanismo biológico que la Ciencia todavía no ha podido explicar, inician su veloz carrera que habrá de transportarlas hasta el lecho de quienes descansan en sus casas, inconscientes ante el juego que acaba de dar inicio.

Susurrando penetrarán sus sueños... que sueños son... profanando lo más íntimo de la víctima, y musitarán los presentes que son deseados por los infelices durmientes, sus más profundos anhelos de casa cara, morros operados y un buen pedrusco en el dedo que sea la envidia en la cola de la pescadería. Una concesión, una licencia, otra paga más para la familia, una ayuda, un subsidio que garantice una supervivencia bolivariana de música, palmas y alguna romería de fin de semana que nos permita dar gracias a la Virgen, vestidos de nazarenos y con el cirio pascual al hombro, saltando vallas y cercados, robando melones en las fincas, ocupando el Mercadona de la esquina...

Fuera, amanece. La noche de las ratas y las promesas y la claudicación y la sumisión y la vergüenza infinita y el miedo eterno está dando sus últimos coletazos. Las camadas se retiran, aterrorizadas como vampiros ante la luz diurna. Satisfechas, han realizado un trabajo encomiable alimentando las utopías de los crédulos, esos que creen en reyes magos, en duendes que nos arropan en lo más frío de la noche... en las promesas de la socialdemocracia al uso.

Lecho a lecho, barriada a barriada, han recorriendo tota la región esta noche.
Prometiéndolo todo, otra vida... otro Mundo... otro sueño...


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NOTA. Con algo de ramalazo sureño y pizcas de estoicismo satírico del noreste, bailemos con Los Amaya, en la pista de baile de la Sala X, ya que ellos, como la purria que aparece en las papeletas electorales, también regalan "caramelos".

4 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

"Probes" andaluces, cómo han terminado de abobaliconados con el verbo barato de los gitanos vende-burras disfrazados de Armani.

Herep dijo...

Don Javier, hoy más que nunca, los andaluces tienen lo que merecen. Cuando los vientos cambien y la socialdemocracia de cortijo que practican liquide el parné, veremos qué sucede, amigo mío.

Ayyyy....

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