Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 ene. 2015

Prometer (hasta meter)


He logrado escapar de la sopa de centolla.

Ha sido difícil. Me rodeaba. A mediodía en casa de los parientes, después, durante la cena con los amigos... de madrugada, despertándome de sueños oscuros en los que me perseguía el crustáceo moviendo sus patas arácnidas... pero lo conseguí, me libré de ella, hoy, quinto día del permiso de vacaciones que nos ha dado el Ejército de los 12 Monos. ¡A Dios gracias, que ya me veía todas las vacaciones perdidas comiendo y bebiendo y agarrando mocos en el pecho!

En una de estas me encontré la pasada noche. Estaba rodeado de viejos amigos del parvulario...

NOTA para mañana, o pasado: ¿Está sobrevalorada, la amistad?

... con los que hacía tiempo que sólo coincidía vía digital, tomando cañas y comiendo hamburguesa casera con pan todavía más casero en uno de los nuevos garitos que han abierto en el pueblo cuando tres o cuatro crochés impactaron directos contra mi mentón: golpes de realidad de pie de calle que también se me pasaron a mí, que tanto me vanaglorio de conocer la combinación de las puertas del cielo... criticando, siempre criticando, aferrado a cierto cinismo ramplón. Golpes de desgracias laborales me tumbaron; varios bofetones de despidos improcedentes, defunciones de amigos díscolos, otros que se arruinaron en una mala inversión... y los más, silentes, arruinados también por otra mala apuesta, esta vez amorosa, matrimonial, eterna.

De todos, fueron estos últimos quienes consiguieron noquearme sin opción a réplica. Era el caso de... llamémosle K. Y el caso de W. También C. estaba en idéntica tesitura. En trámites, tío, me dijeron una vez explicado el entuerto, siempre parecido, en el que un matrimonio coge dirección Juzgados, número 1. Las razones me las conozco de tanto escucharlas en los culebrones de la caja tonta. De las graves, las criminales, ninguna. Nadie pegaba a nadie, nadie violentaba a nadie y nadie amenazó al cónyuge. Simplemente había pasado el amor. Se había apagado la chispa, la llama, se posaron las mariposas.

Atrás quedaban un buen puñado de años felices y repletos de juveniles ilusiones en los que, agarrados de la mano los eternamente enamorados, construyeron, con recio cemento, las ilusiones que habían flotaban como castillos en el aire durante el período de noviazgo. Principito azul, princesa rosa... pero el cuento no ha tenido final de perdices y anises, sino un cierto resquemor amargo de frutos secos picados, corriéndose el velo teatral que ha dejado ver a las claras el cúmulo de deficiencias en el proyecto arquitectónico que han acabado acarreando el cierre por derribo.

El amor pasó... todavía somos jóvenes...

¿Está sobrevalorado, el amor? Hoy, aquí, ahora... ¿existe, el amor? ¿Qué es? ¿Pasa, como el cóndor, que pasa Andes arriba, Andes abajo? ¿Se pudre, se corrompe, se oxida encerrado en sobres aceitosos de vulgaridad y relativismo material? ¿Aparece y desaparece? ¿Se toca? ¿Se palpa? ¿A cuánto va el kilo de Amor, Monos?

Frente a mis ojos se contorsionaban los labios de K., de W. y de C., pero no eran sus palabras las que rebotaban en mi cráneo, sino las del tonto de Forrest Gump repitiendo que a pesar de ser algo lelo, "él sabía qué es el amor". Iban y venían, las palabras, como un eco perpetuo, dando forma a las ideas hasta que intuí que, como en tantas y tantas ocasiones, es el más loco de los locos quien ve más allá de lo que se dibuja frente a nuestras narices. Capaces de creer en lo abstracto y figurado, el materialismo sentimental de nuestra generación, con sus emoticones sexuales y sus redes sociales hedonistas, les queda muy lejos, a los alienados mentales de nuestra correcta sociedad post-Muro de Berlín. Demasiado lejos... casi a la misma altura que la operación estética para alisar las patas de gallo, la ortodoncia correctora a los cincuenta o la ecuación física que vencerá a las fuerzas gravitacionales que doblegan pechos y penes. (Uuuu... ¡mira, mira, ha dicho "pene"!)

Somos tan jóvenes... y podemos dar tanto amor... yo, yo... yo podría amar a todas las mujeres de la calle, hacerlas felices, llevarlas a caras pistas de baile, regarlas de lujos, yacer todas las noches sin final, siete de un golpe... hasta que las mariposas se posen, exhaustas, y llegue el alba acompañada de una nueva ilusión, un nuevo castillo con principito y princesa... y de amor vuelva a regar otros campos... ¿Cómo puedo retener todo esto dentro? ¿Cómo privar al mundo de mi don?

El amor como mercancía de compra-venta. El amor caprichoso de fin de semana. El amor repartido en cómodos fascículos, pieza a pieza, como hobbie para los aficionados a las maquetas de barcos del Siglo de Oro o aviones fidedignos de la Gran Guerra. Si no está contento con su adquisición, le devolvemos el dinero para que pruebe otro de nuestros artículos en catálogo. Pruébelo, pruébelo antes de usar. No tenga miedo. Pruébelo sin compromiso.


Después, cuando K. W. o C. han tratado otros temas, sus palabra sonaban fútiles.

5 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

El problema de que haya tanto matrimonio de jóvenes ROTO, creo que se debe a dos razones :
1.- A que los "contrarios" no se conocen bien antes de casarse, y en muchos casos porque su "noviazgo proviene de ser de la misma cuadrilla los dos.

2.- Aque el llamado AMOR es una entelequía dificil de hallar y que muchas veces surge a los 15 años y otras a los 50 años, pero en general no es el existente entre los que se casan.

Tenian razón los abuelos nuestros que se casaban por razón de interés : esa chica te conviene, o ese chico es el que debes de camelar, porque es la hija de fulano hombre rico, o porque acaba de terminar las oposiciones a Notorio y las ha sacado.

Agustin dijo...

Que dificil es mantener una relacion amorosa,en estos tiempos de derrumbe moral,en donde todo se trata de cambiar de cromo,sobre todo en la gente joven y adicta a Facebook,saludos,

Herep dijo...

La gente ha perdido la medida de las cosas. El amor, los sentimientos, el dolor... todo se ha reducido al corto plazo, ha perdido el valor último, convirtiéndose en un capricho, deseo, placer. Las obligaciones han sido barridas por los derechos. La sociedad se ha aniñado, regresado a la infancia siempre exenta de problemas, de preocupaciones.
Cuando una aparece, simple y llanamente se le da la espalda, negando el problema de la forma más rápida y sencilla, sin preocupaciones.
Será el amor, será la familia, lo será todo.

Un abrazo, don Javier.

Herep dijo...

Exacto, don Agustín. todo se vende, todo se compra... y, como dice el famoso anuncio, si no está contento con el resultado, puede cambiarlo.
El valor de la palabra dada es ridículo.

Un abrazo, neozelandés.

Blogger dijo...

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