Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

13 mar. 2014

Marabunta


14 de Marzo de...

El reloj apenas sobrepasa las 23:30h... negra noche... aunque, a pesar del frío que ha venido acompañando a este Marzo bendito, los hogares se encuentran vacíos, las chimeneas no echan humo y los televisores sollozan, viéndose si público.

Por contra, la rúe bulle.

Incluso en la aldea de Ribafría, en el solitario valle del Monte Perdido, la Plaza de la Iglesia se encuentra abarrotada de vecinos. Casi todos son ancianos. De doscientos habitantes, ciento noventa y dos superan los sesenta inviernos, siempre duros por esas tierras. Ahora mismo, el termómetro de la casa-farmacia de Tomasín, marca tres grados negativos... pero ni así. Todos están en la plaza, ante la fachada de la Casa del Pueblo, abrigados con las rebecas, las boinas, las bufandas y los largos abrigos de piel heredados de madres a hijas como si fuesen blancos vestidos de novia.

¡Pero si eso pasa en los pueblos perdidos, imaginad cómo están las ciudades! ¡Las capitales de provincia! Todas repletas. Atestadas por la marabunta. Aglomeraciones en la Villa, en la Ciudad Condal, en la fallera Valencia, en Sevilla... ¡y, olé!... Santander, Vigo, Soria, Albarracín... ciudades grandes, pequeñas, pueblos grandes, pequeños... por doquier, los españoles han salido a la calle...

... como hicieron ayer, y antes de ayer, y al otro...

... cuando el aroma de la sangre fresca todavía los sorprendía detrás de cada esquina o en la cola de la panadería, tertulia amenizada por las palabras de un tendero que, entre barra y barra, repetía como un papagayo las pesquisas policiales que inundaban la parrilla televisiva desde el día 11 de Marzo... a primera hora de la mañana...

"una furgoneta Kangoo"... "una cinta con versos coránicos"... "tarjetas prepago"... "tres o cuatro hindús"... "pares y pares de calzoncillos"

... retransmitiendo, en tiempo real, las comparecencias de unos Ministros que se veían desbordados por la situación, con cientos... miles de suposiciones, lucubraciones, indagaciones e investigaciones abiertas que intentaban esclarecer por qué, 192 españoles, permanecían tirados sobre las vías del tren, desgajados sus cuerpos... expropiadas sus almas... pisoteado el sagrado don divino de la vida.

España toda se despertaba aquel día con el regusto amargo de la sangre... y aún se percibía el aliento sanguinolento en la garganta cuando, unos pocos, alentados por los líderes del "buenismo" y la "justicia", saltaron a las calles para linchar públicamente a los culpables. Saltaron como un resorte, como un muelle, como la luz que aparece cuando se aprieta el interruptor. Saltaron al unísono, cuales fichas de dominó... una detrás de otra... reclamando paz y justicia y la horca... guerra y perdón y la horca... blanco y negro y la horca.

El carnicero que fuma un cigarrillo de liar apoyado en la estatua de Pablo Iglesias, después de sus doce horas de laboriosa jornada en la parada del Mercado Municipal, también saltó a la calle, todavía con las manos ensangrentadas por los restos de los filetes y solomillos que troceó para una doña cualquiera. Preso por la cólera, gritó contra los asesinos que habían sesgado la vida de... ¿eran 192 muertos, carnicero? ¿Eran quince? ¿Importa eso, quizás?... los desdichados pasajeros que viajaban en aquellos trenes.

No lo dudó un instante.

Nadie lo dudó. Todos, a pesar de la sangre fresca que, como la niebla matutina, transluce la realidad que se presenta ante los ojos, conocían ya a los culpables... los asesinos... los canallas que, detrás de los aparatos de TV, mentían a la audiencia atribuyéndoles los crímenes a los enemigos declarados de la Patria...

¡Mentirosos! ¡Asesinos! ¡Hijos de la gran puta!

... los cuales, resguardados detrás de sus pasamontañas negros de siempre, se apresuraron a lavarse las manos. Nosotros, no. Nosotros, nada. Lo juramos por la Constitución... y todos los mamporreros del "buenismo" y "la paz del corral", detrás de sus micros en la radio o sus cámaras en la televisión, corrieron a difundir el mensaje "bienintencionado" de esos asesinos de españoles que, "Dios los tenga en su gloria, sólo matan de uno en uno. De uno en uno, y por la espalda".

Pero no, señores, no. El carnicero, el panadero, los ancianos en sus aldeas siempre incomunicadas... todos los carniceros, panaderos y ancianos de España... sabían quién eran los culpables de los 192 mártires de la democracia española... asesinada por unos "fascistas" que, por uno de esos errores que de tanto en tanto nos regala la Historia, se habían asentado en el Gobierno de España desde hacía unos años.

Ellos eran los culpables.

Siempre lo fueron.

Allí, en aquel momento, mientras la sangre goteaba y algunos se debatían en la UCI de algún hospital, el juicio sumario fue visto para sentencia. Las masas, perfectamente aleccionadas e instruidas desde tiempos inmemoriales, asaltaron las calles, portando pancartas y pegatinas, en busca y captura del pobre infeliz que, llevado por las buenas intenciones, osara guardar un minuto de silencio por todo aquello que fuera digno de recuerdo y oración.

Garrote en Barcelona, garrote en Madrid, garrote en la aldea perdida.

Tres días de garrote para hacer justicia. Justicia de la buena... de la "popular"... de la que nace aquí, en lo más profundo del estómago, corrosiva como la bilis.

Pero... ahora... a las 23:25h. de este día 14 de Marzo, cuando todo se creía hecho ya, y la victoria había sido servida en bandeja de plata, entre ríos de cava francés y opio marroquí, un imprevisto ha hecho saltar, de nuevo, ese muelle que siempre resta a la espera del SMS de turno, sacando, de nuevo, a las gentes a la rúe, en esta fría noche de Marzo...

... pues, ¿no será que los "criminales" y los "asesinos" han ganado, de nuevo, las elecciones por un margen de tres diputados? ¿No será que, de nuevo, los "fascistas" han vuelto a asesinar nuestra "democracia popular"? ¿No será que, de nuevo, vienen para quitarnos la vida? ¿No será que nosotros, el pueblo libre y soberano, debemos deshacer este agravio manchado de sangre?

Así que ahí están. Todos. En las plazas, las avenidas, los parques públicos... rodeando sedes, apedreando viviendas privadas, quemando coches y urnas electorales... Como la marabunta, gritan y arrasan, portando antorchas y pancartas idénticas las unas a las otras, sacadas todas de una imprenta legal sita en los bajos de algún partido de los "buenos"... los "legales"... "de fiar"... siempre honrados durante un siglo, o más... desde que lo fundara un barbudo cualquiera allá por la época en la que los muertos empezaban, como la Democracia, a ir, también, por barrios.

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Monos, 
imaginad qué hubiese pasado si, por una de esas bromas de la Providencia, hubiese ganado el PP aquellas elecciones marcadas por el rojo de la sangre... y la barbarie.
Imaginad... y si por algún casual, os resultara difícil haceros a la idea, repasad nuestra Historia... magna Historia... hasta encontrar ese capítulo protagonizado por la CEDA allá en las elecciones de 1933.
Encontraréis, de nuevo, la Revolución.

8 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Así fue aquello, como tantas otras veces en la Historia en que unos pocos han engañado a millones de airados españoles.

Antes echaban la culpa de sus criminales acciones a los JUDIOS, los propios autores de los crímenes para que la masa se sintiera satisfecha y los olvidara a ellos, los oscuros creadores de odios.

Reinhard dijo...

El que lo diseñó sabía muy bien qué teclas tocaba: una vez hecho, era sentarse a esperar lo que caería como fruta madura.

Maribeluca dijo...

Días aciagos de terrible recuerdo que nos marcó para siempre

Agustin dijo...

A mi me cojio este tenebroso atentado en New Zealand,y desde entonces mi estupor por lo ocurrido sigue latente a dia de hoy,un saludo,

Herep dijo...

Es muy fácil engañar a aquel que quiere ser engañado, Javier... y la Humanidad, a la hora de echarle la culpa a los demás de los propios problemas, es experta.
Cum Laude... Horroris Causa.

Luego, cuando arrecian las consecuencias, aparecen las lágrimas... y quienes mueven los hilos, hipócritas, te ofrecen el pañuelo para que nos sequemos las lágrimas.
Te muestran el lado seco, claro. El reverso está sucio de sangre.

Un saludo. Buen fin de semana.

Herep dijo...

Igual que al niño al que se le roba el caramelo, que rompe a llorar y patalear. Así de aniñada está la sociedad española. Previsible en grado supino.

Saludos, Reinhard. Buen fin de semana.

Herep dijo...

Nos marcaron, y nos seguirán marcando hasta que no se resuelva el asunto... pues, visto el éxito, podría volver a suceder.

Buen fin de semana, Maribeluca.

Herep dijo...

Todos recordamos aquellos días, Agustín. Sea por una cosa o por la otra, aquel fin de semana de Marzo no se olvidará fácilmente entre las personas de bien.

Saludos. Que disfrutes del fin de semana.