Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

26 feb. 2013

Perfume del Este


Esta tarde me he entretenido más de la cuenta en la vieja librería de la calle del Marqués de Sigüenza. Siempre me pasa, lo reconozco. No me apetecía asistir a la clase de Historia de la Rusia medieval. La elegí como optativa, sí… pero por grande que sea mi interés, soportarla un viernes por la tarde es demasiado para mi ánimo. Viernes sí, viernes no. Lo salteo. Pido apuntes, leo algo y así, vagueando, confío en aprobar los créditos… tarea no tan difícil viendo quién es el “doctor” en la materia y su “infalible plan de estudio”.

Comí, gané unas perras jugando a las cartas mientras se enfriaba el café, y me marché para casa… no sin antes quemar algo de tiempo en la librería. Algo no… mucho. Demasiado tiempo olvidado mientras me sumergía en la espléndida sección de literatura rusa, plagada de polvorientas primeras ediciones y descatalogados librachos que bien podrían haber sido paridos por alguna vieja imprenta emparentada con aquel viejo trasto de Gutenberg. Dostoievski, Tolstoi, Gorki, Nobokov… Los hermanos Karamazov, Crimen y castigo, la bella Karenina… los malditos idiotas, los aristócratas de buena cuna zarista… Como Bastián en La Historia Interminable, me pierdo entre los libros, sus historias y esos planos sintácticos de la Teoría M de las letras.

Los demonios

El señor Vázquez me conoce desde hace mucho. Para mí, toda una vida. Para él, anciano ya, no llega a un suspiro… pero me trata bien, dejándome releer los tomos, contestando a mis preguntas, con esa sonrisa apenas perceptible de aquel que contempla un recuerdo de una vieja pasión de juventud en alguien ajeno… extraño… más joven y henchido de esa fuerza que pasó, como el cóndor… como el vigor del pelo…

- Señor Vázquez –le dije un día, hace mucho –si usted ve que pasan de las seis y sigo abducido por algún rincón de la librería, avíseme, por favor. Aquella tarde su mano huesuda, pero firme, se posó en mi hombro, avisándome… devolviéndome a mi mísero Madrid invernal, donde el frío cala más hondo que en la desierta Siberia, donde tanto queda todavía por hacer. Es tarde, chico. Seguro que tienes mejores cosas que hacer antes de pasar un viernes aquí, perdido.

Cualquier otro día… incluso un viernes… mejores cosas…

Bajé al suburbano corriendo como alma que persigue el diablo, pero el gusano de metal ya había pasado, puntual como siempre, haciendo gala de ese principio tan inglés y tan poco español. Las 18:25h. Tocará esperar. Diez minutos, no más, contemplando la mirada estática de esos ojos verdes de la modelo que esta semana ocupa el panel frontal, en fina ropa interior, labios rojos sensuales, piernas largas… Zemakova, Zematrokova, no sé, no recuerdo… del Este, seguro… rusa, quizá… posiblemente musa, antaño, de algún maldito escritor lúgubre y proscrito, paranoico debido al consumo de mares de vodka… febril ante el ardor del frío que se aferra a la piel desnuda.

Creo que anuncia colonia. Fresca, pura… pura piel… hedor que enamora, dicen unas letras en francés. Hoy todo son anuncios de colonia. Buenos aromas, frescas composiciones, mezcla cromática de éter y argón…

… nada…

… otro engaño más. Otro caramelo con el que contentar al niño. Un espejismo más, sensual a la vista, con el que esconder el pestazo de la alcantarilla del metropolitano, roída por ratas con traje caro, maletín vació y falta de conexión vía satélite. Ni un mar de Chanel nº 5 podría camuflar el hedor de esta sociedad nuestra, tan parecida a la que sucumbía inmisericorde bajo los copos de Guerra y Paz, atenta a los cañonazos de un enanito con insuflas, de nombre Napoleón y de nacionalidad francesa… como el perfume… como la falsa ilusión olfativa…

Algo me arranca del embrujo, obligándome a apartar mi mirada de mi amor… mi Katiuska de papel pintado… ¿será rubia de pote?... ¿la veré esta noche, en El Espiral?... ¿tras la barra?... ¿olerá a cruasán?...

Vienen en comando. Cinco, en formación de cuña, con la mirada fija en su objetivo. Morenas, sin perfume, mimetizadas con esto… con lo que hay… lo que se respira aquí, en el sótano, o arriba, en la pura rúe adoquinada… vestidas con andrajos, blusa pordiosera, diadema de plástico sin brillo, manos sucias de roídas uñas negras… A cada cual más fea y basta… del Este, seguro… paridas en alguna aldea rumana o ucraniana por una vaca con dos patas y barba de tres lustros, enormes ubres, delantal negro y voz ronca de puchero recalentado mil veces.

Pasan de largo ante mí, invisible para ellas, que buscan un buen mozo, un chico bien… de buena familia acomodada, con posibles y cartera llena, rebosante… de esas que asoman por el bolsillo de atrás del pantalón, provocativa, clamando a gritos por unos dedos largos y juguetones que la aferren, la abracen, le den ese amor que se perdió por el exceso de uso.

Las endiabladas… el “comando rumano” del trinque barato… legítimo… recompensado con papeles y derechos…

Los que pasean abrazados a diosas como mi Katiuska, comprando en calle Serrano, desgastando zapatos italianos en plena milla de oro, pocas veces bajan a las cloacas reservadas para la plebe… de paredes forradas con imágenes de aquello que pudo ser… aquella Rusia que se soñó antes que el cero absoluto finiquitase toda opción. De recuerdo nos dejan eso, las sobras de papel cuché, la miseria que no quiere nadie… saco lleno de ladrones, sátrapas y demás ralea… endemoniadas con cien atracos a sus espaldas a las que la justicia… más ramera que ninguna… castiga con prohibiciones irrisorias… pestilentes… ¡vosotras, cara a la pared! ¡No os ajuntamos, malas!… adecuadas para la cloaca en la que quedó el mundo real… por muy bañado en perfume que esté… donde todo huele a corrupción, muerte y Caos.

El comando del robo pasa… como el cóndor,  y el maldito gusano de acero empieza a aproximarse, rompiendo el negro de lo que queda atrás. Parará un segundo. Después romperá lo negro que hay por delante... y ahí, abajo, sentado en el banco, quedará la bella rusa, Petroskaia, mirando al vacío mientras nos vende perfume, lencería o cualquier otra cosa… con su cuello de cisne… su espalda arqueada… su pelo rubio…

Hay días en los que doy gracias por no tener dinero.

Así es más fácil evitar robos...

… de cualquier clase.


12 comentarios:

C S Peinado dijo...

Recuerdo mis tiempos de militar en Madrid. Cuando las veías venir de lejos y huir de cerca a aparece algún comando de neonazis. Por entonces ya empezaban a rifarse las estaciones de metro entre rumanos, panchitos y desgraciados nacionales. Cómo los que mataron a Cepeda. Una bala perdida por una lucha territorial para ver quien le guindaba la cartera a un guiri.

Una verdadera mierda.

Un saludazo.

Old Nick dijo...

¡Que Tiempos, HERMANO HEREP, Cuando Yo Estudiaba Historia Rusa Medieval!
¡De Los Varegos Suecos Fundadores De Kiev, Iván Kalita Y La Horda De Oro Mongola, A Los Caballeros Teutónicos De Marienburg y de Estos A Las Ideas De GRAN RUSIA Alentadas Ya En La Edad Moderna Por Los Principes De Moscovia Y Los "Basilios", Con Iván IV El Terrible, Que Fue El "REFORMADOR A LO BESTIA" Y El Que Acabó Con Los Invasores De Kazán, Llamándose ZAR DE TODAS LAS RUSIAS, Cuando LOs Cosacos Conquistaron En Su Nombre SIBERIA!
Literatura RUSA...
Chejov, Tolstoy, Al Que Yo Llamaba Cariñosamente TOLSTÓN,Gogol,Turgueniev, Dostoyevsky...
Hace Poco Repasé Dos Obras Que TEnía Por El Sótano : LOS DEMONIOS, -Tan Actual Por Su Tema Revolucionario- Y Un Delicioso Cuento Humorístico "IVÁN EL IMBÉCIL"...
Y Luego, Lo Que VINO Del ESTE Post Comunista... MAFIAS.
Y CUTRERIO OFICIALIZADO.
Como Siempre GENIAL, Querido HEREP.
Un Abrazo. Un Brindis Por La ESCOBA DE ASMODEO.
Y
==RIAU RIAU!!

Reinhard dijo...

Joder, toda la vida pensando que la mierda multicultural venía a enriquecernos y resulta que nos estaban robando la cartera. Perra vida.

Saludos.

Maribeluca dijo...

Otra sentencia de esas de traca total la de la prohibición de acercarse al metro, temblandito han de estar las individuas.

Expulsión al canto y que las aguanten sus compatriotas.

Agustin dijo...

El que trataba con manos de hierro a estas escorias,era el Dictador de Rumania Nicolae Ceausescu.Con razon una vez muerto todos vinieron a Roma ,Madrid y Barcelona,pues nada que viva la multiculturalidad,un saludo,

Natalia Pastor dijo...

El juez ha dictado la orden expresa de prohibición para acercarse al Metro, como único medio para poder encarcelarlas.
Me explico -para quellos que no saben Derecho -, y que pueden alarmarse con tal resolución.

A pesar de haber sido detenidas en más de cien ocasiones, las cantidades robadas no superan los 400€ y por tanto es un delito de hurto -que a pesar de su reincidencia -, no conlleva pena de cárcel.

Pero si desobedecen la medida impuesta por el juez de no acercarse al Metro y las pilla la Policía, entonces sí podrán ir a prisión por quebrantamiento de condena.

Saludos.

Herep dijo...

Poco a poco nos hemos ido acostumbrando a la delincuencia de baja intensidad, CS. Raro es el turista al que no le roban la Canon en Barcelona o las gafas de sol mientras se da un chapuzón en la playa.
De aquí al caos que puede encontrarse uno en los paises bananeros sudamericanos, un paso.

Un saludo, campeón.

Herep dijo...

Siempre me pareció interesante la historia de Rusia, Old... mucho más que la de nuestras vecinas Inglaterra o Francia... aunque no sé muy bien cuál es la razón.
Quizá la lejanía y la impresión de que, al igual que sucede con España, la historia de aquella tierra es más basta, auténtica y honorífica.
Aunque de aquello hace ya mucho tiempo y desde hará unas décadas para acá, lo único que ha exportado la tierra de los zares no ha sido más que miseria y caos.
Buena muestra la tenemos en los países que, tras la II Guerra Mundial, quedaron bajo su órbita.

De Iván el Terrible pasamos a Iván, el mafioso... previo peaje comunista.

Un abrazo, camarada. Y un brindis por ese Asmodeo remolón.
¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

El multiculturalismo está muy sobrevalorado, Reinhard. Además, jamás fue tan fácil el quitarnos, a los españoles, la cartera.
Cualquiera vale.

Un abrazo.

Herep dijo...

Muchas barbaridades de las que nos rodean se aliviarían si se intaurara en España el principio de la deportación, Maribeluca, pero se ve que es nuestro sino el tener que apechugar con estas vergüenzas que harían sonrojar al más pintado.
El delito, en España, está muy bien visto... lo haga quien lo haga.

Un saludo.

Herep dijo...

El estilo de vida del mangante se ha convertido en algo habitual en nuestra tierra, Agustín. Antes la población solía avergonzarse... "mejor pedir que robar"... pero de un tiempo a esta parte, el robo es algo "cool"... que da prestigio en según qué ambientes..

Un saludo.

Herep dijo...

Entendido, Natalia.

Pero permíteme que dude que estas tipejas, y los demás de su especie, pisen alguna vez prisión.
España es un país demasiado garantista para con el criminal. No es de recibo que alguien, sea foráneo o no, pueda robar cien veces y siga paseando libremente por la calle.
Algo tiene que fallar en este sistema.

Un abrazo.