Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

29 dic. 2012

Pobre diablo inocente

Esta última noche la pasé en vela, con los ojos abiertos como platos… como lechuzas en busca de la presa… como criminales vampiros al acecho…

Desamparado… deshecho… piel que flota sobre una masa amorfa de carne, huesos, músculos y viscosidades sanguinolentas… un ser licuado, exprimido… puro puré o papilla infantil, sin grumos, sin masa sólida… líquido que se va retrete abajo, que se seca sobre el asfalto al Sol…
A eso del mediodía, presa de una famélica angustia alimenticia, bajé a la calle deseoso de comprar algunas pastas, degustar algún pincho especial, dadas las fechas, y refrescarme, en amistosa compañía, bebendo esas cervezas veraniegas que, incluso en Navidades, tan bien sientan cuando se toman en la típica terracita acariciada por el Lorenzo mediterráneo de estos días.
Craso error.
Tan sólo pisar la calle, a mi derecha girando la esquina, venía una muchedumbre envuelta en pancartas mil, camiseta verde enfundada, megáfonos a toda potencia… “Educación de calidad. Por el cheque escolar”... A su paso todo quedaba parado: el tráfico, los mundialitos que los niños disputaban en las calles, los ancianos que, presurosos, entraban en cualquier portal abierto… pero la masa, formada como una división militar, andaba sin provocar el caos. No se veía ningún cristal roto, ninguna pintada en rojo fuego, no se escuchaban insultos a quienes, desinteresados, seguían con sus quehaceres diarios. Nada. Tranquilidad ante todo.
Pasaron ante mí y, con un leve gesto de mi cabeza, asentí. Cheque escolar, me dije. Bien. Muy bien. La Educación privada, un cheque para las familias y que cada uno se las gaste como mejor desee. Bien. ¿El Estado? Lejos, bien lejos de los niños.
Mientras iba pensando en lo que mis ojos acababan de contemplar… extrañado e ilusionado a la vez, lo reconozco… me desorienté una miaja, perdiendo la referencia del bar de Manolo, el de la terracita soleada, y me adentré en las calles del centro, ufanas en olores a humedad, vejez y autenticidad.
Camina que te caminarás, distraído, otra manifestación cruzó ante mis ojos, camino de la Plaza de la Iglesia. Ésta, a diferencia de la anterior, estaba dominada por el color blanco. Blanco de las batas de los médicos. Azucé el oído: “Sanidad privada para todos. Quien quiera un pito que se lo pague”. Sorpresón mayúsculo, lo reconozco. Contemplé varias pancartas: “La Sanidad no es gratuita. Pregúntenle a su IRPF”, “Yo me lo guiso, yo me lo como”, “Si no enfermo, ¿por qué pago?”… y así, muchas más, miles de pancartas con letras negras sobre fondo blanco. Una marea blanca salpicada, aquí y allí, por el verde de los enfermeros o los cirujanos playboy, esos que tan de moda se están poniendo y que, por mucho que busques, no los encuentras en ningún quirófano.
No sé cuánto rato estuve allí parado, observando cómo la manifa cruzaba ante mí, con más respeto y atención a la vida cotidiana que la anterior, si cabe. Sólo decir que la muchedumbre, mucha, se movía andando por encima de la acera, sin entorpecer el tráfico y sin la necesidad de presencia policial. Como antes, viendo el espectáculo, pensé un poco, sorprendido y, por qué no, satisfecho… ¿Habrá llegado ya el momento de reclamar lo imposible? ¿Podremos, quienes no queremos pagar por algo que no utilizamos, alzar nuestra voz? No, no… aquellos que no pueden acceder a ella no deberían quedarse tirados bajo los puentes, no… pero todos los demás, a pagar por el uso y abuso, señores. ¡Y dejen en paz mi IRPF, que yo ya pago mi Sanitas, cojones!
- ¡Cuidado, chaval!
¡Ostras! A punto estuvo de arrollarme una lechera de la Guardia Civil que, a toda velocidad, cruzó ante mi yo despistado para, como un bólido de F1, meterse en el bóxer de la Audiencia Nacional. Treinta zetas salieron a toda velocidad para, formando un pasillo ante la avalancha de periodistas y ciudadanos del común que se agolpaban, flanquear la entrada a los tribunales de toda la CASTA política parasitaria. La vista me falla algo, lo reconozco, pero atiné a distinguir a los Pujol, los Blanco, la tropa del ERE andaluz, los culos pelaos de Valencia, los drogatas de la noche ibicenca, los pijoteras profesionales de la política orgánica… ¡Estaban todos! ¡Todos! Y los flashes de las cámaras no paraban de inmortalizar la vergüenza del trinque de lujo… y la multitud soberana los insultaba, a la cara, escupiéndoles como los perros que son… las ratas que son… la miseria con patas que son, y que siembran.
A esa hora de la mañana, con el Sol bien alto y sin haberme bebido ni una miserable agua sin gas, mi cara lucía una sonrisa de aquí te espero.
Ostia, tú. Alucinante.
Crucé un quiosco en el que la prensa del día descansaba sobre la acera. Poca, eso sí, porque, por lo que parecía, aquella mañana también había despertado el ansias de la plebe por la información. Media sonrisa más. En una de las portadas, leí: El Tribunal Supremo inicia los trámites para la ilegalización del brazo político de la ETA. El Gobierno, descolocado, no dice ni “mu”.
- Oiga, señor… ¿ese diario es del día?
- Del día, chaval, del día.
- Me lo llevo.
En el Cuartel General, en una de las innumerables estanterías, tenemos un archivo con esa prensa que, pasados los años, será Historia. El 11S, el 11M, el debate Solbes-Pizarro… el gol de Iniesta… Magic Alonso… Una como esta, una que certifique el paso adelante de la Justicia ante la ETA… política, militar o político-lo-que-sea… No, no. No puede faltar, no. Enmarcada, si hace falta. En la Sala X. Encima de la chimenea, presidiendo las reuniones secretas, sí señor.
- No… no puede ser…
Pero sí, era. Al alzar la vista vi el Ayuntamiento, convergente, engalanado con la bandera de España. Ostia puta, con perdón. Me froté los ojos hasta enrojecerme los párpados. Los cerré… y volví a abrirlos. A mirar. Allí estaba, roja y gualda, escudo ligeramente a la derecha, limpia y reluciente, acompañada por la señera adoptada por los catalanes a la derecha y la bandera del municipio a la izquierda…
… y, presa de la más increíble de las alucinaciones, parpadeé con fuerza contemplando cómo los negocios que me rodeaban estaban  rotulados en el idioma que tuvo a bien el respectivo dueño del tenderete. Observé cómo los chavales podían elegir la lengua troncal en las escuelas, el idioma en el que convivían en las calles, en los recreos, en las consultas de los ambulatorios… y la deriva independentista expiraba al tiempo que fenecían los fascistas que la pregonaban mientras cobraban nóminas oficiales bañadas en sudor racial andalúz.
A tropezones, dando bandazos a derecha e izquierda, embriagado por las sensaciones de esa mañana de Diciembre de borrachera continua sin necesidad de alcohol, empapándome tan sólo de noticias que jamás pensé que podrían escuchar mis oídos, fue pasando la jornada. Poco a poco, la luz se desvaneció conquistando la noche lo que quedaba del día, tornándolo todo primero gris, después azul mahón, y por último, negro. Camino al Cuartel General, hambriento y sediento, tropecé con mil ilusiones más: gentes manifestándose a favor de la Cadena Perpetua, la modificación de la Ley del Menor, el uso y regularización del aborto, la libertad religiosa… el fin de la telebasura… la liberalización de la energía, el transporte, el trabajo… la Vida…
Cuando llegue saciaré mi sed a base de Tequilas, hombre. Uno, dos, cien… ¡los que hagan falta! El día de hoy bien lo vale. Se merece un final apoteósico, quimérico, utópico… tantos cuentos de la lechera… tantas ilusiones pisoteadas… tantas… tantas… tantas…
Llegué al Cuartel General, semivacío. Muchos Monos están de permiso, disfrutando de la Navidad con los suyos. Me dirigí a la Sala X, agarré el limón, la sal, a don José Cuervo y me desplomé en el butacón presto a saciar mi sed mientras contemplaba el crepitar del fuego. Pero antes, en un descuido que no me perdonaré jamás mientras viva, mis ojos se han escapado hacia el calendario… inexorable… impasible… inmisericorde…
… y vi qué día era.

Eso fue ayer noche, al llegar al Cuartel General.
Ahora, ya de día, tras una noche de pesadillas sin sueño, con los ojos inyectados en sangre, desnudo el cristal de don José Cuervo tras una fiesta muy diferente a la que se anunciaba… desparramado sobre el butacón esta masa amorfa de carne, huesos, músculos y viscosidad sanguinolenta… me pudro consumido por mi inocencia.
Menos mal que tan sólo es un día.
Más que suficiente.

14 comentarios:

Zorrete Robert dijo...

Bueno Herep consuélate, por un momento pensé que la habías palmado y estabas en el paraíso, jaja.
Saluditos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Sí, amigo Herep, parecía que la cosa iba bien orientada, que, por fin, las cosas empezaban a ser como deberían, pero... ¡Otra vez será, y que sea pronto!
Un cordial abrazo, y un Feliz y Próspero Año Nuevo.

Geppetto dijo...

No se que comes por las noches...pero deja de comerlo de inmediato

Old Nick dijo...

Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuaaaa
Y
Plasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplasplas
¡HEREP, Mi CUATE!¡Me Sumo A "TU VISIÓN" Y Con Una Botella De "CUERVO REPOSADO" Bajo El Brazo, Me Acercaré Por Tu CUARTEL Para Brindar Contigo POR EL CUMOPLIMIENTO DE TAN NOBLES SUEÑOS Y DESEOS.
¡QUE TODO SE REGENERE, O EMPECEMOS A HACERLO NOSOTROS DE UNA VEZ!
¡ARRIBA EL TEQUILA Y EL RON NEGRO!
¡ABAJO LOS CANALLAS Y TRAIDORES!
Un ABRAZO
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Agustin dijo...

Te sento mal, los lingotazos de tequila que te tomastes jajaja.un abrazo,

CASASREALESDESNUDAS dijo...

Mereció la pena, aunque solo fuese por poco tiempo, vivir en un lugar idílico como ese.
Un abrazo y ¡FELIZ 2013!

Reinhard dijo...

Feliz 2013, Herep y resto del Ejército.

Herep dijo...

¿Crees que será así el paraíso, Zorrete?

Un abrazo y Feliz Año, artista.

Herep dijo...

Esa es una esperanza que todos tenemos en el fondo de nuestro corazón, Tío Chinto, pero la realidad, terca, nos demuestra día tras día que del dicho al hecho hay mucho trecho, amigo. Nada de lo que se está haciendo nos traerá lo que deseamos, más bien todo lo contrario.

Pero...

Feliz Año Nuevo para vos también, artista!!!

Herep dijo...

Seguiré su consejo, Geppetto, aunque creo que el mal ya está hecho.

Un abrazo. Feliz 2013.

Herep dijo...

Ya sabes que aquí están siempre las puertas abiertas. Tan sólo es imprescindible conocer el santo y seña que, a estas alturas, seguro que sabes de memoria.
Te esperaremos con una botella en la siniestra y una espada perfectamente afilada en la diestra, listos para la estocada final.

Un abrazo, maese Old. Que este año que empieza sea, como mínimo, tan satírico como lo fue el pasado.

Un abrazo... y ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Me sentaron mal, sí señor. Me hicieron ver que la realidad, por muy cruda que sea, pocas veces será superada por la ficción, amigo.

Un abrazo, Agustín. Feliz 2013!!

Herep dijo...

Valió la pena, pero no es aconsejable vivir entre sueños, casas. Luego, cuando te despiertas, la desilusión es tan grande que puedes acabar perdiendo la chaveta, si no la hemos perdido ya.

Un abrazo, figura. Feliz Año!!

Herep dijo...

Gracias, Reinhard.

Feliz 2013 para vos también!!