Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 mar. 2012

Voluntarios


En 1941, una marabunta de jóvenes españoles… y no tan jóvenes… recorrió las calles de los pueblos y ciudades de nuestro país, embriagados de pasión y voluntad. Joviales y alegres, transitaban por avenidas y plazas, anegados sus corazones por aquello que consideraban digno y justo. Al grito de “Rusia es culpable”, los jóvenes… y no tan jóvenes… corrieron, en apretado pelotón, a las oficinas de reclutamiento para alistarse, como voluntarios, en lo que pasaría a ser conocida como División Azul.

Para muchos de aquellos jóvenes, Rusia… la Rusia de Stalin… con su “Dictadura del Proletariado”, Su “Democracia Popular” y sus retratos inmensos en el Madrid español, era la culpable del clima que propició la Guerra Civil Española. Guerra contra el comunismo, la revolución y los separatismos que había acarreado tres años de fratricida lucha. Y miles de desgracias personales, familiares… y de todo tipo. Cosa normal en una guerra, pero acrecentada por ser la nuestra una lucha entre primos hermanos de sangre caliente.

Por eso, cuando aquel verano de 1941, Hitler rompió el pacto con Stalin, la alegría recorrió las calles españolas: el Führer, afín al Movimiento Nacional durante la Guerra Civil, había dinamitado el pacto con el comunismo ruso, abriendo el Frente del Este. La poderosa Wehrmacht iba a probar su potencia de fuego contra el Ejército Rojo. 

Se mostraba otra carta en la mundial partida de póker. El “turn” estaba sobre la mesa. La cruzada contra el comunismo, cuya primera y victoriosa batalla se había librado sobre suelo español, proseguía ahora a nivel mundial. Era la hora de luchar contra Stalin. Derrotar el totalitarismo comunista. ¡Rusia es culpable!

Pantalón de domingo, gorra brillante y zapatos lustrosos. Cola en la oficina… espera… revisión… y llamada a filas. ¿El zurrón? Vacío. ¿El corazón? Rebosante de valor, virtud y Fe… tanta como la atesorada en los corazones de otros muchachos que, unos años después, desembarcaban en las frías playas de la Normandía francesa.

Estos, jóvenes americanos con frescos diplomas de instituto, bebieron noticias parecidas al otro lado del charco… en granjas de Maine o campos de algodón sureños… pero éstas versaban sobre la lucha en pro de la defensa de la Democracia europea, asediada por el Monstruo del Totalitarismo. Corazones jóvenes… valientes… hicieron cola en similares oficinas con distintas banderas y, en poco más de un año, se encontraron recibiendo fuego de mortero sobre playas francesas…

… o en las aguas del Pacífico, Monos. Por aquellas fechas, el tiempo había colocado todas las cartas boca arriba y raro era el lugar donde no se derramaba sangre voluntaria. Sangre joven del que mantiene intactas sus creencias, fiel a ellas hasta el punto de ser capaz de entregar su vida. Fe que brota del corazón.

Fe del voluntario que, puesto el “River” sobre la mesa, apuesta fuerte… convencido de la pureza de sus valores y asumiendo el riesgo que le atañe su postura. Todo o nada en la fría estepa rusa. Todo o nada en Omaha… todo o nada en Guadalcanal…

Nosotros, en el Cuartel, vemos esa Fe reflejada en muchos ojos. La vemos cuando clavamos nuestra pupila en las verdes esmeraldas de Raquel… voluntaria en un comedor social, rodeada noche sí y noche también, por decenas de mendigos y abandonados, realizando su labor para con los desarrapados hijos de la Crisis. O cuando nos cruzamos con Gabriel, soldado del Grupo de Asistencia, que dedica todas las tardes al cuidado de la Señora Marta, anciana senil que espera el último viaje anclada en una solitaria cama del hospital de turno. José, de Inteligencia, también tiene un brillo extraño en los ojos cada vez que aparece, rebasado ya el mediodía, del barrio de las chabolas en el que enseña a los niños lectura y escritura... o en Laura, que nos entretiene muchas noches explicando historias del centro de desintoxicación donde presta colaboración voluntaria…

Nunca el ejército español tuvo una unidad militar con tamaño número de estudiantes como sucedió en el caso de la División Azul. Aquellos voluntarios, preparados para lo que, según convicción general, iba a ser otro episodio de la Blitzkrieg… la Guerra Relámpago… se encontraron, desde el primer momento, con la fuerte oposición del Ejército Rojo, que frenó el impulso alemán transformando la luz relampagueante, en blanco fluorescente. La Guerra se enquistó abriéndose paso el frío ruso, para el cual la fuerza expedicionaria no estaba preparada. El primer invierno se pagaría caro. Muchas vidas se despertaron heladas.

Rusia… la eterna Rusia… bañada por la sangre de nuestros voluntarios. Jóvenes que perdieron la vida bajo el fuego en Voljóv… o en la defensa de Krasny Bor… cruzando el peligroso y helado lago Ilmen o en los Altos Sinyavino. Los soldados españoles de la División 250, henchidos de voluntarista anticomunismo, se batieron en el Frente del Este, sector Norte, cercando ciudades, vadeando ríos… en mortal lucha contra el ejército del diabólico “Padre de los Pueblos”.

Como dicta la Historia, un buen día, el Ejército Rojo rompió el Frente del Este y se inició el devastador avance hacia el lado opuesto… hacia Berlín. La II Guerra Mundial estaba sentenciada, al igual que la División Azul, retirada del frente ante la derrota del Eje. El signo de los tiempos maldijo al nazismo alemán y a sus aliados… estigma del que no escapó la División 250, pasando a ser escondida, casi borrada de la memoria oficial.

Más aún al conocerse la Shoá y los campos de concentración nazis. La mancha en el uniforme del soldado alemán quemó la piel de muchos de los divisionarios españoles, aunque la División Azul nunca participó en operaciones “raciales”, encomendadas a las SS. El Alto Mando español de la DA, desconocedor de los sucesos en la retaguardia alemana, tenía su vista fijada en el Frente del Este, siempre en primera fila, en su lucha contra el comunismo ruso… objetivo fundacional de la unidad… y objetivo sagrado en el corazón de aquellos voluntarios.

Tras la victoria de los Aliados y Stalin, que había ocupado el Este europeo en su avance hacia Berlín… tierra que ya no abandonaría, como bien reza La Internacional… la España franquista de los primeros años, destrozada por una guerra y ahogada por la otra, bastante tuvo con sobrevivir.
La División Azul quedó atrás. Tiempos pasados.

Pero aquellos voluntarios, a pesar de la derrota aplastante de las potencias del Eje, se hicieron merecedores de cientos de Cruces de Hierro de 1ª y 2ª Clase… Medallas al Merito Militar Individual… condecoraciones de Fortuna… Todas en reconocimiento al valor, el sacrificio y la entereza del soldado español… dignos sucesores de la histórica tradición militar española. Palabras como las de el General Jurgens, con su “…un soldado sucio y desgarbado, cuadraos ante él. Es un héroe. Es un español”… o del propio Hitler… “Cuando la División española regrese un día a su país, no podremos darle a ella y a su valeroso general otro certificado que el del reconocimiento de su fidelidad y valor hasta la muerte”… son muestras palparías, complementadas por más elogios de historiadores militares modernos, de lo que ardía en el corazón de los soldados de la División Azul.

Hoy… otros tiempos marcados por el caprichoso designio… paseo por el Cuartel y veo el mismo ardor en las miradas. Quizá no se ha tropezado aún con una ciudad bajo asedio o no se ha sufrido una emboscada en plena estepa… posiblemente el frío no les encoje como un ovillo de carne y hueso… y la noche no es aterradora como cuando se duerme en el fango. Con toda seguridad, las solapas de la mayoría no están decoradas con medallas al mérito sacrificado… aunque esos tesoros no necesitan condecoración.

Paseo y sonrío ante ese brillo en la mirada… esa luz que ilumina… ese claro reflejo del corazón. Paseo, sonrío y creo.

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No hay nada más fuerte que el corazón de un voluntario.

22 comentarios:

Reinhard dijo...

Lo de la División Azul fue una gesta, y como bien dices con personajes que fueron, o ya lo eran al enrolarse, célebres, como Dionisio Ridruejo.No había simpatía con el nazismo sino un poderosa fe anticomunista.

Es abundante la literatura al respecto, como la última novela de Lorenzo Silva, Niños feroces.

Otro ejemplo, más clásico es Embajador en el infierno.

Saludos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

¡Qué alegría me ha proporcionado, amigo Herep, tu canto a la grandeza de la División Azul! Lo he leído con verdadero interés, enganchadísimo, y, mientras pensaba en ello, le he dedicado una segunda lectura.
Un cordial abrazo.

Natalia Pastor dijo...

Como dice Reinhard, lo hecho por la División Azul fue una gesta repleta de actos heroicos, cuyo único objetivo era luchar contra la amenaza comunista, esa ideología criminal que se ha cobrado a lo largo del siglo XX más de 100 millones de muertos y que a dia de hoy -para vergüenza de la humanidad-, sigue vigente e instaurada en paises como Cuba,China o Corea del Norte.

Candela dijo...

Estupendo post Herep, te metes de lleno en el espíritu de esos soldados llenos de ideales, solo pretendían luchar contra el comunismo sin ninguna intención de destacar o buscar medallas.

Fueron muy bien aceptados entre los campesinos rusos, al contrario que los soldados alemanes. Conocí a uno de ellos, ya fallecido y muy mayor y escuché de sus propios labios lo que fué ese espíritu de la División que tan bien describes.

Epiro dijo...

Finlandia y Estonia (países hermanados en muchos aspectos) entre otros, comparten con España el hecho de haber tenido que pactar con Hitler para evitar el yugo soviético, lamentablemente Estonia no pudo evitarlo.

La historia es curiosa, de haber funcionado el pacto Molotov Ribbentrop, Europa hubiese tenido frente a sí a dos monstruos terribles, nacionalsocialismo y comunismo, la peor de las pesadillas.

Ocón dijo...

Ojalá en un futuro cercano se pueda poner a cada uno en su lugar en la historia y en los valores. Ojalá los futuros estudiantes puedan conocer la verdad, toda y nada más (y nada menos). Malo es endiosar al demonio y malo es relegar al olvido casos como el que nos has traído.

José Luis Valladares Fernández dijo...

Menuda gesta la de la División Azul en su lucha decidida contra el comunismo que amenazaba nuestra manera de sentir y pensar. Y merecía la pena esa lucha decidida contra
el comunismo. El comunismos, por aquellos años, cautivó a muchos de nuestros jóvenes. Todavía recuerdo en mis años de estudiante en Salamanca, ver a muchos estudiantes alterando el orden en las calles y corriendo delante de la policía gritando "Viva Rusia". Gracias a Dios, hoy son otras las inquietudes de los estudiantes de hoy día, aunque algunos sigan siendo incivilizados.

Un abrazo

Old Nick dijo...

Buen Recordatorio de Héroes, Hermano Herep.
¿Por Qué Será que los Héroes, o Mueren Jóvenes o Son Casi Siempre, Ninguneados por los Emboscados de RETAGUARDIA, Que les Niegan el Pan y la Sal Si Pueden?
Pues Eso.
Si el Tío Adolf, Hubiese Sido Menos Desconfiado, Rusia Hubiese CAIDO en TRES MESES...
Pero No Quiso Armar a los RUSOS ANTICOMUNISTAS Y USARLOS CONTRA STALIN...
Y Así Le Fué a él y a Todos.
Cuando Predicó la Cruzada Contra el Bolchevismo, ya Era TARDE.
A Pesar de Todo, Hubo Miles de Jóvenes Voluntarios de TODA EUROPA, Que al Conocer "De Cerca el Invento del Tío JOSÉ", Se Alistaron en las SS WAFFEN DIVISIONEN Y Lucharon Codo Con Codo en Aquella Guerra a MUERTE.
Cuando Franco,-Viéndolas Venir-, Retiró "Oficialmente" la División Azul de Rusia, NO TODOS VOLVIERON.
Muchos Considerando aquella Orden de Vuelta UNA TRAICIÓN, Se Integraron en la 1ª SS PANZERDIVISIÓN LAH, Nada Menos que la Guardia Personal de de Hitler y Lucharon Hasta el Final en la Batalla de Berlin.
Como Anécdota Curiosa, Te Diré, Que Cuando Se Retiraban Por las Alcantarillas Sin Dejar de Combatir, Las Últimas Contraseñas de Combate En Torno a la Cancillería, Fueron Palabras Españolas muy Castizas "CARAJO" y "COJONES", Que los Rusos no Podían Pronunciar Bien...
Respuesta Dudosa y !Tiro o Bombazo que te Crió!
Lo Triste, Hermano Herep, es que Lo Mejor de Los Pueblos, Siempre MUERE o PADECE en Guerras.
YComo Quien OLVIDA REPITE Y RESUFRE, ¡Alerta a Tus Monos, Que Vamos a Tener que LIMPIAR LAS CALLES DE BASURA, A ESTACAZOS MIentra Llega el Asmodeo y Redondea la DESRATIZACIÓN.
Aplauso-
Abrazo.
Brindis
y
¡¡RIAU RIAU!!

Zorrete Robert dijo...

Joer Herep, mira que le sentaba mal a este pobre muchacho el casco. Parecia la hormiga atómica. En artillería utilizábamos estos cascos, a ver si encuentro una foto y la subo, a mi me sentaba mejor ¡Eh!, todo un artillero.
Se trataba de destruir lo que tanto mal nos causo y de devolverles la visita. Los últimos que quedaron defendiendo Berlin en una parte eran españoles que después de retirar oficialmente a la División Azul, se las ingeniaron para volver por su cuenta. ¡Que tíos!.
Saluditos.

Agustin dijo...

Herep muchas gracias,Por escribir este maravilloso post.La Division Azul dejo en pañales a los voluntarios rumanos y italianos,Aqui tal como se pueden poner las cosas,necesitariamos a estos valientes de nuevo.Yo me apuntaria con mis 66 tacos.un saludo.

Antonio dijo...

Un bello y emocionante canto al valor y al sacrificio en aras de la justicia, Herep, valores que hoy en día se desdeñan. Gracias por recordarlos.

Nada hay comparable a la épica.

Herep dijo...

Conozco algo la novela del Capitán Palacios, Reinhard... aunque he de reconocer que me gustaría profundizar más en ella. Apunto tus referencias... y te digo que tienes razón. A la DA fue mucha gente de mucha valía, y mucha de esa sabia se quedó en la fría estepa.

Un abrazo, figura.

Herep dijo...

Hasta hará tres o cuatro años, la DA era una gran desconocida para mí, Tío Chinto. Sabía algo de ella, pero no muchas de las cosas que he ido leyendo y que no han hecho otra cosa que acrecentar mi admiración por el soldado español.

Un abrazo, artista. Me alegro que te gustara el ínfimo recuerdo.

Herep dijo...

Como bien dices, Natalia, ellos luchaban contra la "Dictadura de los Pueblos" soviética. Resultado, 100 millones de muertos... y la sociedad mirando para otro lado... porque la "Izquierda es el pueblo"...

Los de la DA, voluntarios. Éstos comunistas trasnochados, meras comparsas.

Un abrazo, Natalia.

Herep dijo...

Ellos no se enfrentaban contra el pueblo ruso, Candela, sino contra el Sistema que se había instaurado en tal región.
Muchos aplaudían al paso de las tropas españolas, que eran vistas como tropas liberadoras del yugo de Stalin.
Un familiar mío estuvo en la DA y todo lo contado sobre el valor de la unidad, es poco.

Un abrazo, Candela.

Herep dijo...

El pacto Molotov Ribbentrop era papel mojado antes, incluso, de ser firmado. Un pacto contra natura que, de haberse mantenido, hubiera sido la ruina de Europa.

Algo parecido a... como pienso algunas veces... el supuesto de una victoria del Frente Popular en la Guerra Civil Española.

Una pinza así sobre Alemania hubiera convertido a Europa en Roja... rojo oscuro, casi Negro.

Un abrazo, Epiro.

Herep dijo...

Ocón... Ojalá, aunque es mucho más fácil corear las consignas de las manifestaciones que estudiar de dónde venidos y a dónde vamos.

El truco está en ser muy burrico y, cuando la duda asalte, llamar al vidente televisivo de turno.

Todo resuelto tan sólo con descolgar el teléfono.

Un abrazo, amigo.

Herep dijo...

José Luís,

Si estuviste allí y viste las imágenes de los "Viva Rusia"... ¡Qué voy a contarte que no sepas!
En lo referente a los objetivos de los jóvenes de hoy en día, no comparto tu optimismo.

Son las mismas ideologías, con nuevas caras... quizá algún piercing nuevo y un corte de pelo a la moda, pero lo mismo, al fín y al cabo.

Esperemos que corran la misma suerte.

Un abrazo.

Herep dijo...

La División Azúl... la Legión Azul... y el Batallón Fantasma, Old.

Lo importante para muchos de aquellos hombres era la lucha contra el Comunismo. Por eso desertaron ante la repatriación de la DA y se alistaron en todo grupo militar o paramilitar que colmase su sed bélica.
¡Qué tiempos!
Y... ¿dónde ha quedado el honor y el orgullo de las Fuerzas Armadas en este día de hoy? Olvidado por los unos... cosa normal, y escondido por los otros.
Cosa repugnante.

Un brindis por los caídos en la fría estepa, Old. Por ellos y por toda la tierra regada con española sangre.

Un abrazo... y un sonoro brindis. ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Jajaja... Zorrete... ni que lo digas.
El casco, también en la Artillería Antiaérea, quedaba tres o cuatro tallas grande.

Los últimos de Berlín o todos aquellos prisioners que, hasta la muerte de Stalin, no se liberaron de las penurias del Gulag. La II Guerra Mundial está plagada de enormes relatos, muchos de ellos guardados en cajones de olvido.

Un abrazo, figura.

Herep dijo...

Ya sabes aquello que se dice de que la edad física no es la importante... sino la edad del espíritu.

Con 65 años, amigo mío, aún se es joven para involucrarse en según qué lucha.... y para ésta, siempre se es eternamente joven.

Un abrazo, neozelandés.

Herep dijo...

La épica siempre queda, amigo Antonio.

No son de merecer las gracias. Es una obligación conocer y dar a conocer las magnificencias de nuestro Ejército.
Yo lo intento siempre en la justa medida de mis posibilidades.

Un abrazo.