Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

16 dic. 2011

La Escuela Chirigotense

Braulio Chirigote (Sevilla, 1907 – Madrid, 1992) fue un economista español, considerado como uno de los más influyentes dentro de las políticas económicas del país durante todo el s. XX, cuyas ideas tuvieron una fuerte repercusión en las teorías y políticas económicas venideras.

El Sr. Chirigote nació en la ciudad andaluza de Sevilla. Era hijo de un terrateniente adinerado y de una jornalera que recogía aceitunas en las tierras del cacique que, tras airearse el embarazo, pasaría a ser su marido. El matrimonio, accidental, no duró mucho ya que Bernarda, la madre, murió al poco tiempo a causa de las palizas recibidas de manos de su marido, hombre colérico e irascible… de larga mano y cortas entendederas.

El señorito de la casa, don Braulio, mostró desde pequeño idénticas cualidades para el mando que su progenitor y, en cuanto el chico pudo atarse los cordones de los zapatos, su padre lo puso a su diestra para que trabajara con él en las tierras familiares con la intención de prepararlo para el momento en el que fuera él el señor de las tierras.

Con esa intención, enviaron a Braulio a la Universidad de Salamanca. Se matriculó en la Licenciatura de Económicas, pero no superó el segundo año de estudios. Mal estudiante y con ínfima memoria, amigo de las partidas al mus en la cafetería de la facultad y de las fiestas nocturnas universitarias, el padre de Braulio se hartó de costear el jolgorio de su hijo y lo reclamó de vuelta a la finca andaluza, donde volvió a situarlo a su diestra para mostrarle… sin la soberbia incontenida que se huelen en esas facultades modernas… los gajes del oficio… las Leyes que dirigían esto de hacer dinero, chaval.

A pesar de la fugacidad intelectual de su etapa universitaria, aquellos años no fueron en balde para nuestro protagonista. Entre cabezada y cabezada en las clases de Historia Económica, bebió de las fuentes teóricas de economistas de renombre, como Keynes, Von Mises, Hayek, Adam Smith… hasta perfilar lo que sería su revolucionaria idea en materia económica… fraguada con el paso de los años… a fuego lento… sin prisa… un poquito de aquí y un muchito de allá

Con mano férrea, el padre de Braulio amoldó la agenda de su hijo a la suya propia y, durante los siguientes años, éste no fue más que una segunda sombra del padre de familia. Si se había concertado una reunión con los gestores, allí estaba él… si la reunión era con el abogado familiar, era él quien acudía a la cita… si la tarea de hoy era asistir a un juicio por la sospecha de delitos de evasión fiscal, Braulio era el encargado de dar la cara.

Braulio aprendió, de primera mano, el trabajo de terrateniente, absorbiendo tales conocimientos de la fuente paterna… la mejor de todo el país, como se vanagloriaba su padre. Aprendió el poder que da el mando y la obediencia que acarrea la necesidad del jornalero. Sufrió el abuso y lo conoció bien. Sufrió la impotencia, y aprendió a hacerla suya. Sintió en sus carnes el chasquido del látigo… y se hizo amigo íntimo de su cariño.

En 1933, se produjo la muerte del padre de Braulio en extrañas circunstancias. Dicho acontecimiento ocurrió al poco tiempo de ser anunciado el compromiso matrimonial entre nuestro protagonista y la Srta. María Krauss, hija de un importante ganadero taurino de la zona… de buena familia de alta cuna… casi sangre azul… pero nada agraciada físicamente. Según las malas lenguas y, aunque no esté comprobada la veracidad de la afirmación, fue el propio Braulio el que suministró a su padre una dosis letal de setas venenosas… pero, aún no queriendo obviar dicho asunto en ésta su biografía, dejaremos tal información en suspenso.

Ante la falta de su padre y gracias a la moral libertina y bohemia de Braulio, el negocio familiar fue resintiéndose poco a poco hasta que la empresa empezó a ser deficitaria. Agobiado por las reuniones con el equipo administrativo… las juntas con los encargados de contratar a los jornaleros… las largas jornadas de visita y control de los campos y olivares… Agobiado por todas las tareas que comporta el regir una parcela de tierra… y, también, por qué no decirlo, por las tareas conyugales, cada día más odiadas y despreciadas por nuestro economista, éste… una mañana veraniega en la que había salido a dar un paseo por la Plaza Mayor, decidió dejar la responsabilidad de la finca a su capataz y marcharse a la Capital… a Madrid… donde haría carrera en Política... de la mano de Ernesto, el hijo del panadero… que me ha dicho que en la Capital es donde encontraré mi sitio. Donde se llenará ese vacío vital que no logro atajar.

María, su esposa, quedó atrás. Como todo lo demás.

La vida de Braulio dio un giro espectacular tras su llegada a la capital. De un simple terrateniente sureño, pasó a ser Secretario de la Oficina Económica del partido en el Gobierno de la Nación. Su amistad con Ernesto, político de cuna… con carnet desde la fecha de su nacimiento… y su predisposición a la claudicación, al abuso y a la manipulación, hicieron el resto en su exponencial ascenso dentro de la maquinaria del partido y la burocracia de la Administración.

De terrateniente simplón y trasnochador, pasó a convertirse en político influyente… y trasnochador. La mayoría de las maltrechas camas de todas las posadas más pordioseras de la Villa, fueron huéspedes de sus huesos y sus fluidos… amén de haber catado todos los filos de las copas más sucias de las tabernas y haber posado sus pies en las más finas mesas de caoba de los despachos más señoriales de todo el país.

Gracias a dicho carácter, Braulio se convirtió en un superviviente… en un killer* político… vencedor tras las numerosas purgas que fueron sucediéndose dentro del partido. Todas las vicisitudes fueron superadas gracias a su mano ancha… anchísima… y a lo efímeras que resultaban sus creencias y valores. Si no le gusta lo que digo, diré otra cosa, fue la expresión que se popularizó entre el común de los ciudadanos a la hora de referirse al pensamiento del nuevo y flamante Ministro de Economía… cargo que pasó a ocupar durante el último cuarto del siglo pasado.

El Sr. Braulio Chirigote murió un 28 de diciembre de 1992 sin dejar escritas sus memorias. Debido a ello, no podemos saber a ciencia cierta qué sintió nuestro intelectual al ser nombrado Ministro de Economía, pero podemos hacernos una idea aproximada. Braulio, el joven cacique que había aprendido los misterios del oficio de manos de su estricto padre… durante años duros de fuertes dolores de cabeza… había llegado a lo más alto… a la cima… tal y como le decía su padre: Tú sí que vales, chaval. Tú sí que tendrás un futuro digno y acorde con nuestro apellido, Braulio… chico… En lo más alto…

Lo que sí dejó el Sr. Braulio Chirigote… aquello que nos legó para la posteridad a sus compatriotas, ciudadanos españoles… fue su pensamiento y la evolución intelectual del mismo. Fue la fundación de una corriente económica a igual modo que hicieron sus antiguos referentes universitarios… Keynes, con su keynesianismo… Hayek y su teoría liberal… Von Mises… La Escuela Austríacala Escuela de Salamanca

… y Braulio Chirigota… y su teoría económica… la Escuela Chirigotense

… que dice que la economía es como una empresa familiar. El patrón, como buen amo de la hacienda, debe procurar que ésta funciona a las mil maravillas. Para ello, no debe escatimar en gastos… públicos, siempre. Inspirada por el keynesianismo, la Escuela Chirigotense aboga por un Estado fuerte, todopoderoso, de recia intervención pública para el mantenimiento y control de la actividad económica.

Pero, a diferencia de la teoría keynesiana, con su firme apuesta por un crecimiento económico... con el consecuente aumento de la riqueza nacional... derivado de un mastodóntico gasto público, el chirigotensianismo promulga lo que pasó a llamarse inversión pasiva… que no es más que la donación, subvención o regalo, a los ciudadanos, de un salario mensual que facilite el gasto y el consumo de dichas personas. No importa si los beneficiarios de las ayudas trabajan o no… si estudian… o si, simplemente, pacen viendo pasar las nubes…

El ciudadano común, siempre que muestre una obediencia ciega y un compromiso férreo con las teorías propuestas por el Gobierno, recibirá dicha soldada, que jamás será generosa o extraordinaria… no, tan sólo para poder sobrevivir… pero que impedirá que el sujeto se vea atrapado por la congoja vital que acompaña la vida humana.

Funcionarios, jueces, maestros, médicos, jornaleros, estudiantes, jubilados, parados, viudas, huérfanos, delincuentes, traidores, amas de casa, liberados sindicales, gigolós… todo el mundo tiene acceso a la prestación. Todo el mundo debe disfrutar de las riquezas del Estado. Los artistas, cada día 30, reciben en sus cuentas su remuneración mensual. Los periodistas autónomos e independientes, también. Incluso los sacerdotes, fieles a la nueva religión, se doblegan ante los bienes terrenales donados por el Estado.

Y los familiares…. porque la Escuela Chirigotense cree en la familia... moderna, eso sí... y la protege. Por el mero hecho de ser familiar de alguno de los políticos de profesión, podía uno verse beneficiado con la concesión de algún ERE extra… otra paga más para el zurrón…

… y, de esta guisa, todos felices y contentos… con la cartera repleta de billetes para poder gastar… poder consumir… hacer que la rueda gire y gire… hasta el infinito y más allá… sin miedo existencial alguno… sin preocupaciones que rompan el sueño a mitad de mes.

La Economía, que diría nuestro Braulio Chirigota, es… es… es algo muy sencillo: hay un patrón, cacique, que da lo que quiere como pago por aquello que exige… y silencio. Si agachas la cabeza, la economía te recompensará… aunque sea poco y mal. Si, en cambio, te revelas e intentas agarrar aquello que te pertenece por gracias al sudor de tu frente, la Economía se torna tu peor pesadilla. Es por eso que el patrón, el terrateniente, debe cuidar de sus trabajadores… pues nadie mejor que él para conocer las necesidades de cada uno de sus siervos. Mi escuela, la Chirigotense, a diferencia de la teoría keynesiana, va directa a la fuente del problema. ¿Para qué utilizar las arcas del Estado en gasto público… carreteras, puertos, pantanos… si, directamente, se podía repartir entre los fieles siervos que, con sus pequeños vicios, mantenían el consumo y el crecimiento activo? Ven… sencillo… La Economía, señores, es… es… es como un cortijo.

El 18 de Septiembre de 1982, Braulio Chirigote, doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense, fue galardonado con el Premio Nobel de Economía.

Jamás la ciencia económica había alcanzado tan elevadas cotas en nuestro país.

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* Asesino.

10 comentarios:

Zorrete Robert dijo...

Este Braulio, es un Braulio muy trasversal, horizontal y pocas veces vertical según veo. Gran éxito en España claro y teniendo teorías tan "nobeldosas" lógico que le dieran el premio ese del dinamitero.
Saluditos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Tengo la impresión, amigo Herep, de que el ilustre Braulio es gaditano de pura cepa; de los Chirigote de Cádiz.
Un cordial saludo, Herep, como siempre.

Old Nick dijo...

Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuaaaaa!
¡Mira que Tenemos y Hemos Tenido GHIRIGOTES desde Entonces, Hermano Herep!
Y es lo que Yo Siempre Digo. La Economía ES EL TIMO DE LOS BANQUERO+Los Políticos, Para QUEDARSE CON LAS GANANCIAS DE TODO UN PAÍS Y dar Unas Migajas A CAMBIO...
¿Te Gusta la Tesis OLDNICKESCA?
Pues Si no Te Gusta Tengo OTRAS....
Que Decía el Marxista Groucho.
!Vivimos en un País RIQUÍSIMO, Hermano Herep!
CUARENTA AÑOS DE SAQUEO Y PORSAQUEO Y Aún Queda Algo que RAPIÑAR!
Eso si que es un Milagro de la ECONOMÍA REAL...
Ya Dijo un Hombre, Hoy Demonizado, que Las Injusticias Acabarían en el Mundo, Cuando La Economía estuviese al Servicio del Pueblo y NO A LA INVERSA...
Y Ya Vés Donde Estamos... Casi en la FOSA y en Manos de Marionetas del N.O.M.
¡Peste de "ESCUELAS" y ECONOMISTAS Más Falsos que sus Doctrinas!
Un Abrazo
un Brindis por la Merecida Cárcel o Manicomio, para esos Golfos
y
¡¡RIAU RIAU!!

Epiro dijo...

Así y todo, me inspira más respeto Don Braulio que Don José Luis, Don Alfredo, Don Pepiño, Doña Leire, Doña Bibiana o Don Valeriano por citar sólo unos ejemplos.

Herep dijo...

Si estuvieron pujando por darle el Nobel de la Paz a zETAp... ¿por qué no dárselo a Braulio y sus recetas económicas?
¡Qué más dará!

Un saludo, Zorrete.
Que pases un feliz fin de semana.

Herep dijo...

Los hay de muchas regiones, Tío Chinto.
En este caso, Braulio es andaluz... pero en todas partes cuecen habas.

Un abrazo, artista... y buen fin de semana.

Herep dijo...

Pues no me había parado a pensar en eso que dices, Old... pero tienes mucha razón. ¡Qué grande será la riqueza de este país para que, la plaga, lleve tantos años de saqueo, y todavía quede algo por robar!

Veremos qué sucede cuando comprueben que la teta está seca... y los niños siguen teniendo hambre.
¿Quién pagará la fiesta, amigo Old?
¿Quién pagará el pato?

Mucho me temo que seremos los mismos de siempre.

Pero bueno... mientras tengamos vino.
Un abrazo fuerte, amigo... y que tengas un feliz fin de semana.
Y que brindes, eh... ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Epiro,

Los que nombras no merecen ningún respeto. Ellos son las ratas que siguen el rastro de la sangre.

Un saludo, y feliz fin de semana.

Candela dijo...

El problema de la economía son los tontos Herep, más que los avariciosos...il buen padrones basa la lealtad de los suyos en la soldada. El problema viene cuando il padrone confunde churras con merinas y porque no se puede comprar la totalidad de las voluntades.

Herep dijo...

Creo que, en nuestro país, se ha instalado una teoría económica derivada del Keynesianismo... pero a lo provinciano... a lo saqueador...

La soldada, como ben dices, es la medida justa con la que se paga el valor del trabajo... pero eso, en esta nuestra nueva teoría económica, eso ya no es así. Con el dinero, estos mangutas, tan sólo pagan la valía de la rapiña y el saqueo de sus simpatizantes.
Todo lo demás no importa para nada.

Un saludo, Candela.