Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 ago. 2011

Las tres Mosqueperras


- ¿Ruth?

- Dime, Débora.

- Esto… estaba pensando… ¿tú no viniste el sábado pasado a las fiestas de Lloret, no?

- No… esto, perdona… yo quiero café descafeinado, gracias. ¿Y tú, Débora?

- Yo un café con hielo.

- Ok. Tráenos un café con hielo y un cortado descafeinado, gracias. ¡Menos mal que nos hemos puesto a la sombra!

- Bufff, tía… ni que lo digas. ¡Hace una calor que lo flipas! Ostia, tía… lo que te decía… no sabes lo que te perdiste en las fiestas.

- Me lo imagino.

- Imposible. Para imaginártelo tendías que haber venido aunque fuera una noche con nosotras. Siempre te quedas en casa, guapa… o te largas en cuanto empieza lo bueno.

- Ya sabes que no me va mucho ese rollo que os traéis.

- ¿Rollo? ¿Qué rollo? ¡Pero si lo único que hacemos es disfrutar!

- Mujer…

- Claro, Ruth… Somos jóvenes, ¿no? ¡Hay que quemar la noche, tía!

- Ya, ya… quemar la noche…

- Ruth, joder… la verdad es que de un tiempo para acá no acabo de comprenderte bien. Parece… no sé… es como si pasases de nosotras.

- Débora, amiga. Yo no paso de nadie, el problema es que estoy algo liada últimamente. Ya sabes… el trabajo, los exámenes de Septiembre…

- ¡A quién se le ocurre ponerse a trabajar en verano! ¡Y las clases! ¡Déjalo aparcado unos días! Va, tía… ya verás qué bien… mira, esta noche el Erik monta un fiestorro en la casa que sus padres tienen en el acantilado… ¡con piscina!... así que de esta no te escaqueas. Además, vendrán la Mamen y la Joana.

- Ya sabes que no me gusta Mamen, Débora. Me da mal rollo…

- ¡Eso es porque no la tratas, tía! ¿Cuántas veces te has venido de fiesta con nosotras?

- Mujer… ¡a ver si ahora no habré salido ni una vez!... Sí, sí, el café descafeinado aquí, gracias.

- Espera un segundo, que aparto las cosas… ya… esto, ¿qué estábamos…? ¡Ah, sí!... tía, ¿cuántas veces has salido con la Mamen? ¿Una? Yo tan sólo recuerdo aquella noche que fuimos a la playa. Fue en San Juan, ¿no?

- Sí. Y ya tuve bastante. No sé. Mamen es simpática… pero, para mi gusto, demasiado simpática… ya me entiendes…

- Pues no, tía…

- Pues eso… que no me gusta el rollo que lleva, Débora. Es muy… como lo diría…

- La Mamen hace lo que quiere, tía. Está “liberada”.

- Esto… ¿liberada?... mmm… como quieras… pero, a veces, me avergüenza la forma en la que habla con los hombres… así, tan “masculina”…

- ¡Pero qué dices! ¡Si todos los tíos le van detrás!

- Ya, ya… normal. ¿Tú has visto cómo viste?... Ja… Pero qué digo. Claro que lo has visto. Si incluso estás copiándole el estilo.

- ¿Copiándole el estilo? ¡Joder, tía! ¡Hablas como los pijos de la capital! Además, ¿qué tiene de malo mi look?

- No, nada, nada… si eso es una cosa tuya… y de Mamen, claro. Pero no es el mío, vamos.

- Pues la Mamen dice que con lo guapa que eres no entiende por qué te vistes así…

- ¿Así? ¿Cómo?

- Pues como una monja, Ruth, tía… que no enseñas nada de carne, tía… mírate, estás más blanca que la leche…

- Débora, una cosa es enseñar carne y la otra es salir sin bragas. Además, ¿qué tiene de malo vestirse como lo hago yo? ¿No voy… “moderna”?

- Jajaja… sin bragas, dice… ¿moderna? ¡Pues no, tía… no! De diario aún tiene un pase, pero por la noche…

- ¿Por la noche, qué?

- Pues eso… que te tienes que venir con nosotras… ya verás, ya, la Mamen… ella siempre me lo dice…

- ¿El qué?

- Joder, tía… pareces un poco corta, eh… pues que te tienes que desmelenar un poco… soltarte, chica, soltarte… no ir como si te hubieras tragado un palo…

- ¿Qué quieres decir con soltarme? ¿Vestirme como una fulana y acostarme con todo lo que se menea?

- Acostarte… ¡vaya palabreja, doña Virtudes!

- Débora… no te rías de mí, vale.

- No me río de ti, Ruth… lo que pasa es que te veo rígida… aburrida… tienes 17 años y… ¿con cuántos tíos te has acostado, lanzada?

- …

- ¿Qué? ¿Se te ha comido la lengua el gato?

- No me gusta que me hables de esa manera, Débora. Somos amigas de antiguo, aunque me parece que cada día que pasa te conozco menos… y me avergüenzas hablándome así. ¿Con cuántos chicos me he acostado? ¿No lo sabes?

- Sí.

- Entonces… ¿por qué me lo preguntas? ¿Te hago gracia por eso?

- Ruth… no me jodas… yo no me río de ti. Tan sólo quiero que abras los ojos… que mires alrededor, salgas de tu caparazón y te lances al monte… a disfrutar… que te vengas con nosotras a calentar a los tíos… a jugar con ellos, coño… Mamen dice que una chica como tú, con tu físico y esa carita de muñeca… ¡ostias, Ruth! ¿Tú sabes cuánto daría yo por hacer el 1’80 que tú haces? ¿O por tener ese pelo tan negro… o esos ojos? ¡Ostias, tía… pero si todos los tíos se volverían locos por llevarte al huerto! ¡Podrías hacer lo que quisieras! ¡Tener todo lo que se te antoje!

- Débora… no puedes estar pidi…

- ¡Ruth, coño! ¡Seríamos las reinas de la noche! ¡Las cuatro mosqueteras! ¡Íbamos a ligar un montón, tía! ¡Nos lo comeríamos todo!

- Pero…

- Pero, ¿qué?... No hay peros que valgan, Ruth. Estas desperdiciando los mejores años de tu vida rodeada de esos libros y estudiando una carrera que no te va a servir para nada. Sé lista, tía. Mira a las de la TV… ¡esas si que lo tienen bien montado! ¡Fiestas, morenazos, farlopa…!

- ...

-¿Qué? ¿No dices nada? Le estas dando vueltas al tema, ¿eh? ¡Claro que sí, mi niña! ¡Toma, coge mi móvil y llama a tu vieja! ¡Esta noche no duermes en casa!

- Débora…

- ¡Ah! ¡Tenemos que pasar por casa a cogerte un bikini! La piscina, ¿recuerdas?... Uhuhuhuh… ¡Qué sí, qué sí! ¡Tú te pones el bikini! Y, total, si te va pequeño pues nada… con las tetas al aire…

- Esto… perdona… no... yo no voy a ir, Débora. Paso.

-¡Cómo que pasas! ¡Vamos, tía! ¡Siempre nos dejas colgadas, joder! ¿No quieres estar con nosotras?

- No es eso, Débora… ya te he dicho que nosotras somos amigas…

- Ok… amigas… ¿y? ¿Eso es para ti una amiga? ¿Alguien con quien te tomas un café en una mierda de terraza… y ya está? ¡Siempre me dejas tirada, Ruth! Luego hablas de la Mamen… que si la Mamen esto, que si la Mamen aquello… que si fuma y bebe… que si se acuesta con millones… ¡Pues yo soy como la Mamen, ok! ¡Ya estoy cansada de no poder hacer lo que me de la puta gana! Eres como mi padre, con sus rollazos y sus sermones… ¿Sabes por dónde me paso yo sus historietas? ¿Lo sabes?... ¿Sabes por donde me paso yo tus consejos?

- Yo…

- … por mí os podéis ir todos a…

- ¡Te quieres callar!... Perdona, ¿me traes la cuenta?... A ver si te enteras que soy yo quien me paso tus aventuras por ahí abajo, guapa. ¿Qué querías decir antes con lo de mi forma de vestir? ¿Qué yo no soy una fulana como vosotras? ¿Qué no voy sobando a los hombres en busca de sexo?... Pues no, Débora. Tu y tus amigas sobrevenidas podréis hacer lo que os de la gana… ¡Como si quieres acostarte con todo un equipo de fútbol! Pero a mi no me vengas con esas monsergas de “liberada” porque liberada, lo que se dice liberada, la única que hay en esta mesa soy yo.

- Tranquila, Ruth… no hace falta que te pongas…

- No, guapa. Me pongo como me da la gana. Ya está bien de aguantar todas tus gilipolleces, chica. Que si el Íker esto… que si El Rata aquello… los bíceps de J.R…. pero, ¿tú te escuchas? ¿No te das cuenta en lo que te has convertido?... ¡En la fulana del pueblo, Débora! ¡El chocho de la tómbola! ¡Premio seguro! Y, ¿para qué? ¿Así te sientes “liberada”? ¿Crees que no te van a dar la patada cuando consigan lo que quieren de ti?

- Oye… ¿y lo que...

- ¿Qué? ¿Lo que te llevas tú? ¿Eso me ibas a decir? Lo que te llevas tú no es nada, guapa. Más bien al contrario: lo que pierdes tú. Los hombres son hombres… básicos… pero tú… tú le regalas tu pureza a cualquiera y luego te crees una diva sabelotodo. Sabes, Débora… me sabe mal. Mucho. Pero no eres nada más que una muñeca autohinchable.

- ¡Eres una hija de…

- Lo que tú quieras. Yo seré lo que tú quieras… Toma, coge el billete, que invito yo… me voy a casa a preparar los exámenes… ¿sabes? Ya tendré tiempo de disfrutar… más adelante… total, aún soy joven y tengo toda la vida por delante… para vivirla gota a gota, saboreando todos y cada uno de los platos: primero, segundo, postre y pastel. Tú no, Débora… mírate… ¡tú sí que eres una vieja de 17 años! Saluda a Mamen de mi parte y dile que lo ha hecho bien… te ha “liberado” perfectamente de tu condición de mujer. Espero que lo paséis bien en la fiesta, las tres… las tres… bueno, no sé. Es vuestro problema. Hasta nunca.

12 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

Magnífico post.
Se lo comentaba hoy a Candela en su blog, por que francamente es desesperante ver el nivel de degeneración que gasta la caterva progre.

En la SER -luego los papagayos lo repiten en blogs y artículos -están erre que erre con los "amoalaura" y el cachondeito de pintar a los peregrinos de la JMJ como una banda de reprimidos.
Son incapaces de entender que hay otra juventud,sana,ilusionada,con fe y esperanza,con valores, ajena y que nada tiene que ver con la de los perroflautas o la de la botellona viernes noche.
No entienden que en la vida hay más cosas que la jodienda descontrolada,drogarse o ingresar en urgencias vía coma etílico.

A mi me aburren.
Son de una indigencia intelectual y moral realmente insoportable.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Dos tipos de mujer irreconciliables. "La Casera" y "La Revoltosa". O, como decíamos los tíos, en mi ya lejana juventud, "la que no se da" y "la que se da". Buen retrato el que has hecho, Herep. No sé cómo será hoy la cosa, pero, en mis años mozos, buscábamos "La Revoltosa", a la hora de divertirnos; pero, cuando se trataba de pensar en la joven que llegara a convertirse en nuestra mujer, poníamos los ojos en "La Casera".
Un cordial saludo.

Zorrete dijo...

Así están las cosas, a los treinta ellos y ellas mas quemados que el escape de un F-1. Demasiadas prisas y equivocadas para llegar al desastre.

Maribeluca dijo...

Cualquier capítulo de "Física y Química" o basura similar, puaff!

La cuestión no es ser o una mojigata o un pendón, sino ser una persona responsable en todos los aspectos de la vida, y la cosa también va por ellos que siempre se han ido más de "rositas" en tales cuestiones...en fin, ni lo de nuestros bisabuelos ni esto, un término medio estaría bien.

José Antonio del Pozo dijo...

¡Qué soltura de diálogos, tan elocuentes! Enhorabuena, Herep.
Saludos blogueros

Herep dijo...

Natalia,

De la misma manera que la Democracia, para ellos, es SU Democracia, la juventud que no se amolda a sus postulados, no es juventud.

Si ya lo dijo Pablo Iglesias... ellos juegan siempre que sea a su juego, con sus reglas. La baraja marcada se dice de eso.
El el Far West más de uno iba a acabar hecho un colador.

Un saludo.

Herep dijo...

Tío Chinto...

Siempre han existido "las revoltosas". Yo, en mis tiempos lozanos, las buscaba... pero no las encontraba.

Y es que antes no habían tantas, jo... aunque a lo mejor no las encontraba por culpa de mi "fealdad", ¿no?

Un abrazo, bloguero.

Herep dijo...

Buf... Zorrete... a los 30...

A los 30 hay algunas que tienen más tiros pegados que una escopeta de feria.
Uno cree haber pescado un atún y resulta que viene enganchada una bota.

Saludos, bloguero.

Herep dijo...

Maribeluca,

Yo siempre digo que cada cual tiene que ser responsable de sus actos... haga lo que haga...
El problema es cuando uno hace lo que le da la gana y luego, cuando tiene que apechugar con las consecuencias, viene Papá Estado a decirte que no te has equivocado... que es el mundo el que es imperfecto.

Consuelo de tontos.

Un abrazo.

Herep dijo...

José Antonio,

Intenté darle frescura y hacerlo lo más real posible, vamos... como cualquier conversación que se pueda escuchar en el típico café a media tarde.
Me agrada mucho que te guste.

Un saludo, maestro.

Candela dijo...

El dialogo es un reflejo de la vida misma ¿Has consultado los textos? Si no es así eres un genio, son muy buenos.

Es que en el post de Natalia, hablando de cine español surgió el tema. La imagen de la vida que da esta gentuza a los adolescentes es puro veneno. Si hablamos de Salvame o de la Noria, ya ni te cuento.

Parece ser que la "teología de la liberación" de esta gente se basa solo en el sexo. Y tanto feminazismo para luego vender a las mujeres solo por sus records de pareja, como si no se pudiese disfrutar de la vida más que de esa forma.

Espero que si alguna lee tu post se sienta ridiculizada y se paren a pensar en su dignidad como seres humanos.

Herep dijo...

Candela...

Me parece que no son buenos tiempos para la dignidad. Ahora toca la buena vida, sin valorar a qué se renuncia y qué se vende.
La gente es muy cobarde, Candela... son capaces de todo para verse integrados en el grupo y no sentirse solos.

Pero esta nueva moral... es nauseabunda.

Un saludo y gracias.