Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 jul. 2011

El O.V.N.I.

















SILVIA MARTÍN/Madrid

Poco podían imaginar los aficionados del Club de Astrónomos de Pinto, la excitante situación en la que se verían envueltos la madrugada del pasado viernes, mientras observaban la oscura noche madrileña en busca de una foto planetaria o un nuevo cometa Halley.

Según Hipólito Ares, “a las 2:00h. de la madrugada , apareció el hijo de Antón cargando su nuevo telescopio de última generación, que su padre le había regalado para su cumpleaños…”… bueno, estas últimas declaraciones no vienen al caso… pues, “… cargado con su telescopio de última generación y se puso a montarlo al lado de Diego… enfocando hacia la Osa Mayor…”, que se ve que cada uno de ellos tiene su parcelita por la que, gracias a la órbita terrestre alrededor del Sol, van pasando los sectores del Universo sin tener que estar moviéndose arriba o abajo.

Pero sigamos, sigamos con el relato de Hipólito… “… y tras montar el artilugio y permanecer una media hora observando Cáncer, nos preguntó si queríamos escuchar algo de música… que su telescopio incorporaba, de serie, un pequeño MP4… o algo así… la verdad, yo ya estaba a punto de marcharme, así que no participé mucho en la cuestión”.

Lo que allí quedaron sí que debatieron el tema y acordaron que se podía poner algo de música, siempre que fuera al mínimo volumen y, dentro de lo posible, “tranquila”.

“A la media hora, en el cielo, empezamos a ver pequeños destellos rojos, amarillos y blancos… muy brillantes… que se encendían y apagaban”, según el testimonio de Juan Napster, otro de los socios del Club de Astronomía… “y, poco a poco, esas luces fueron acercándose… rápido, lento… se alejaban… retrocedían…”.

“En ese momento fue cuando nos dimos cuenta de que aquello no era normal… ¿asustarme? ¡Qué va, mujer!... algo nervioso, quizá… no todos los días ve uno algo de esa naturaleza”, nos comenta José Mule, el joven astrofísico que había subido esa noche a completar su tesis.

“Claro, claro… muy valiente, pero cuando viste que aquellas luces se acercaban a Lucas…entonces no te pavoneabas tanto, héroe…”, espeta Diego mientras todos rompen en sonora carcajada… “¡No sé de qué os reís! ¡Cuando las luces se acercaron no se pavoneaba nadie, listos!”.

Por lo visto, las luces no podían identificarse con nada. Los extraños movimientos no podían ser realizados por ningún artilugio inventado por el hombre… ni aviones, ni helicópteros… antenas o edificios tampoco, pues no hay nada en tres o cuatro kilómetros a la redonda. Es un paraje solitario. Perfecto para la Astronomía.

“En un abrir y cerrar de ojos, aquellas luces estaban ante nosotros… pero enfocadas hacia Lucas, el chaval del telescopio musical… y en su cara, que aparecía constreñida en una mueca de pánico, se reflejaban todas ellas como si estuviera en un cine… viendo una película…”, nos explica la señorita Victoria Torrente, aún tremendamente cariacontecida… “y… eso sí que me asusto, ves… pues, aunque estaba clavado al suelo como un árbol, parecía como si una fuerza oculta lo empujara hacia las luces... sus caderas… sus caderas… algo golpeándole en el trasero… como si quisiera andar hacia adelante pero sus pies no… escalofriante… pensé que lo iban a abducir… y luego a mi… algo malo iba a suceder, seguro”.

“Hay que reconocer que nos asustamos bastante… ¡todo el mundo se hubiera acongojado ante algo así! Flotaba… ¿era una nave alienígena?”, sigue testimoniando el Sr. Mule, aliviando un poco el gesto… “y, en ese preciso momento aparecieron, tras los arboles del bosque, siete u ocho hombres uniformados…”.

“Vaya, vaya… ¡Dios! Lo que faltaba, pensé”. Victoria relata que se arrodilló al ver las figuras que aparecían de entre los árboles, presa del pánico, mientras los demás miembros del Club soltaban gritos de sorpresa. “¡Fue tan de repente! ¡En unos instantes estábamos envueltos por lo que intuimos aliens!

Pero, pasados los segundos iniciales de estupor, comprobaron que los allí presentes, aquellos seres que habían surgido de la nada del bosque, eran agentes de la Guardia Civil camuflados. “Dijeron que estaban en misión secreta”, nos cuenta Julián Pampalla, alias el P2P, sobrenombre del Club.

“¡En misión secreta, chica… allí ante nosotros!”, José Mule sigue relatando el suceso mientras se hace cruces. “Aparecieron súbitamente y, corriendo, se dirigieron hacia donde se encontraba Lucas, el pobre, que seguía paralizado… atraído por la luz… y los agentes hicieron sonar unas bocinas, pistola en mano, mientras gritaban por unos megáfonos que los habían localizado y debían detenerse… que estaban arrestados por secuestro, estafa y no sé cuántas cosas más. Pero aquella cosa de luces hipnóticas, ante la sola presencia de la autoridad, aumentó la intensidad y velocidad de su luminiscencia y empezó a alejarse de nosotros, poco a poco al principio… y mucho más rápido cuando los agentes empezaron a perseguirla con unos Jeeps que estaban escondidos tras la arboleda”.

Ante estas informaciones, he intentado contactar con portavoz de la Guardia Civil para que me confirme los hechos, pero no he encontrado respuesta. Tan sólo un simple, “no se ha realizado ninguna misión de ese tipo, señorita”.

Pero este silencio misterioso de la Benemérita no se produjo durante la noche de autos pues, según Diego, el Pirata, uno de los agentes se quedó para atender e interrogar a Lucas una vez la nave había marchado y sus luces habían perdido su influjo sobre él. Mal asunto pues Lucas, una vez se vio libre de esa fuerza magnética invisible, salió corriendo y aún no se le ha visto por su casa.

Pues eso, que según Diego, uno de los agentes se quedó y les confesó ante sus preguntas que “aquello era un S.G.A.E…. un Servicio Gubernamental para Atracar Españoles… y que habían estado a punto de enfilar a Lucas debido a la música del telescopio”… se ve que tienen predilección por ciertas artes… “y llevarlo a su nave donde le habrían lavado el cerebro”. Según el agente, el S.G.A.E., al tener cobertura del Gobierno, es muy escurridizo pero que, tarde o temprano, lo agarrarían por el pescuezo.

Y así terminan los hechos acontecidos la pasada madrugada del viernes, en la sierra madrileña, donde un grupo de astrónomos contempló un fenómeno paranormal y la posterior persecución de éste por la Benemérita en una operación que, según su portavoz, “nunca ocurrió”.

Nosotros, como siempre, trayéndoles a ustedes la noticia en exclusiva.

4 comentarios:

Ytalytal dijo...

"Servicio Gubernamental para Atracar Españoles… "

Genial, simplemente genial.
Saludos.

Herep dijo...

Buenas Ytalytal...

Me alegro que te guste la "reutilización" de las siglas... pero, ¿me equivoco en mucho?
Esto sí que es un trabajo artístico... y no el de Velázquez.

Un saludo, bloguero.

Natalia Pastor dijo...

Muy bueno, Herep.

Nada de lo que ha pasado con la SGAE y con tantas y tantas cosas, hubiera sido posible sin el "apadrinamiento expreso" de este Gobierno que vió en los titiriteros de la ceja, a sus tonton-macoutes de la pancarta.

Herep dijo...

Buenas Natalia,

Me alegra que te gustara el "avistamiento".
Nunca mejor dicho lo del "apadrinamiento expreso"... y es que este Gobierno tan sólo ha hecho eso... apadrinar y apesebrar.

Mal asunto.

Un saludo.