Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

6 sept. 2017

Vesti la giubba



Diez años sin Luciano Pavarotti.
Desde hace largo tiempo, en el Ejército de los 12 Monos, dedicamos una noche de la semana al deleite de la música clásica. Sentados en nuestros palcos personales, disfrutamos con los Verdi, los Pucinni, las nocturnas madrileñas de Boccherini, los mil ocasos de Wagner y el largo etcétera de música que ha de sobrevivir a esta plaga que es la humanidad. Todo ha de caer, pero aún así, entre la nada resultante, la armonía de la música inmortal seguirá resonando.
No sabría elegir entre tanto elixir... pero sí escojo a uno... a él, su fuerza, su voz, el magnetismo, la trascendencia.
Y, como ha querido la Providencia que el aniversario de su adiós coincida con el postrer acto de la opera bufa que se está representando en el Gran Teatro del Mundo, no he necesitado devanarme los sesos buscando qué aria escoger, qué canción adjuntar a este informe escuálido, qué vergüenza destapar mediante la métrica y la matemática del pentagrama.
No, Monos.
Con todos vosotros, mis simios, el clímax de Canio, il pagliacci -ni hombre es-, justo en el momento en el que, a pesar de saberse vilipendiado por la traición adúltera, debe vestirse de jovialidad y salir a escena para satisfacer las bajas pasiones de la mancha humana que aplaude y aplaude y ni en los umbrales del matadero dejará de aplaudir...
... más o menos como deberán hacer... como deberán sufrir... todos aquellos bienaventurados corderos de buena voluntad que, ajenos a la realidad merced al discurso embriagador confeccionado con palabras talentosas de centro demócrata y social y constitucional, constatan, hoy, que el amor de sus gobernantes por la ley y el honor es pura zafiedad; sus intenciones de salvaguarda y defensa del estado de derecho frente a cualquier enemigo apenas sobrepasan el ridículo vergonzoso del cobarde; sus esperanzas y anhelos, su compromiso con España... su juramento ante Dios... pura mierda de gobernantes putos que aguardan en las esquinas a la espera del mejor postor.
Vístanse con las prendas de los bufones, hombres sabios y confiados.
Enfarinaos el rostro, que no os reconozca, malditos.
Reíd, reíd.


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(reíd sobre vuestra ilusión despedazada)

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