Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

5 jul. 2017

Bricolaje


Buenas tardes, amigos...
... hoy estamos aquí con todos vosotros para una nueva lección de "fabríqueselo usted mismo", aunque en la redacción no han sido pocos quienes preferían "apuntes para un buen cotillón demócrata". Se ha impuesto la primera opción, finalmente; es más pragmática, no induce a engaño.
Lo primero, tranquilizaros. Muchos, atendiendo al agujero de las arcas domésticas y a la imposibilidad de la financiación ajena -los usureros nos tienen bien calados-, habéis escrito al programa diciendo que os sentís frustrados ante la posibilidad de que el arma de la voluntad popular que protagoniza el programa de hoy... la urna... sólo sea una entelequia.
No sufráis. Para eso estamos nosotros aquí. Para esto cobramos como leales funcionarios. ¿Que nadie quiere suministrarnos la fruta del amor? Bricobarretina. ¿Que el concurso queda desierto? Bricobarretina. ¿Se ha levantado el Caudillo de su tumba? ¡Golpe de bricobarretina, y al hoyo, pollo!
Bueno, no me entretengo más, que ya está llamando a la puerta mi compañero rastamán con unas ganas locas de enseñaros el cultivo del calçot.
Sin más dilación, pasemos a cosas serias.
1- Hazte con una caja, preferiblemente de cartón. La madera es mejor, pero pesa más, y como en esto de la democracia no hay nada escrito, todo es voluntat d'un poble, quizá tengáis que trasladaros de un lugar a otro, de un casal popular a alguna guardería pedaboba, así que cuanto más ligeritos, mejor. 
Alrededor de cualquier contenedor de basuras encontraréis cajas excelentes para el objetivo de hoy.
2-. Cúbrela con algún papel decorativo, a ser posible, de una de las mil organizaciones cívicas que convocan a las multitudes al megaplec de democracia y butifarrada. El motivo es doble: por un lado, camuflar los restos de mugre que pueda haber incrustados en el cartón y que, de ser lo suficientemente hediondos, podrían agredir las finas fosas nasales de los electores convidándoles a depositar el voto tapándose la nariz, gesto que no quedaría fino, ¿comprendéis? La comunidad internacional, que siempre nos mira, podría sentir cierta suspicacia. 
El segundo motivo es más práctico: los vivos colores de la propaganda gubernamental, las sentencias jocosas, las amenazas veladas, la puesta de blanco de la superioridad intelectual... hete aquí el mensaje subliminal directo a la conciencia del indeciso cuando se acerque paperina en mano: mira, mira con quién te juegas los cuartos, facineroso.
3-. Corta una ranura en el centro de la parte superior. Lo suficientemente ancha para que quepa el triunfo de la voluntad popular, su romanticismo ramplón y la utopía de todos los hombres iguales (aunque unos son más iguales, ya sabéis, poble); lo suficientemente estrecha para que no tengan cabida los argumentos de la razón y la verdad, esas perras baratas reaccionarias.
4-. Por último, y en vistas a economizar recursos a la hora del conteo, una pequeña cerradura en la parte posterior, minúscula, de la que tan sólo tú tengas la llave. Con esto evitarás que manos extrañas puedan desvirtuar el resultado del orgasmo democrático al tiempo que, si la cosa sale rana, te dará coba para meterle mano al mandato del lumpen y corregir su desaforado gusto por la alienación anárquica.
Y hasta aquí, esto es todo, nois. Espero que os haya gustado el Bricobarretina de hoy y que no os perdáis el próximo programa, interesantísimo, en el que os enseñaremos los pasos para, de la nada, construiros una nació milenaria.

  

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