Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

29 jun. 2017

Orinocos


Ha venido a romper el martirio de las calores de este cambio climático universal que nos constriñe, como una tormenta torrencial de tintes bíblicos, el llorar lágrimas de emoción que ha acompañado al aniversario de la democracia de Chirigota Española, s.l.; esa fiesta bacanal en la que, doce horas nonstop, los españoles conquistamos, a golpe de cojomanteca y cánticos y abrazos, el derecho a ser escuchados por los hijos del dios menor, el privilegio del voto. Derecho a decidir, llaman al invento.
Con él, los aprendices de ilustrados... o modernillos, de mierda... creen obtener el don de la redención que ha de exculpar, por el mero hecho de echar la paperina de la corrección política al uso, las miserias de la ciénaga sobre la que se extiende su materialismo existencial de anarquía, amnistía, porros y tías.
Un hombre, un miserable, un voto... y perdónalos, padre, porque no saben lo que hacen, aunque todos, chapoteando en el bienestar, van viviendo.
Ha destacado, por encima de todos, el Orinoco derramado por el Bourbon primero, toda una vida de cosecha,toda una vida de reposo en barrica de roble. Sollozaba argumentando que nadie le invitó al abarrotado salón de actos, pobre, y el ambiente circundante, cariacontecido según dicta el protocolo, ha hincado rodilla en tierra, pañuelo en mano, plañendo por los caprichos del sino democrático, tan cruel todo él, satisfaciéndose con la creencia de que, en dos días, armados de nuevo con la paperina de la fiesta democrática, consolarán al mayor vividor restregándole, por su real rostro, esa ley de memoria histórica firmada y que, cual portero de discoteca rumano, se ha de reír en su cara viendo cómo se pela de frío en la puta rúe.
¡Ay, campechano, campechano, qué de mocos despertarán mañana en mi almohada!

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