Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

14 may. 2017

Homilías



Para quien no domine la lengua de los arcanos, la del imperio que mil años dura, deciros que el cartel, firmado por el colectivo Arran -o sea, cachoritos de Jarrai, los chicos de la gasolina que diría el cardenal del nacionalismo vasco de árboles y nueces pero en versión barretina, copa menstrual y "no me mires que me violeas con tus parpadeos, marichulo"-, nos cuenta que, en Tarragona, ellos se meten la mano dura de no se sabe bien quién por el jai-julai... y sin darle a popper, mantequillas ni demás dilatadores. A pelo. Pelo playmobil. Rastas sobaqueras. Campo temático para las ladillas.
En la foto, el santo patrón tarraconense, Sant Magí, consolándose analmente con el brazo de la santa patrona tarraconense, Santa Tecla, en lo que parece ser un fin de fiesta del mileniarismo, abecedario LGTBINKWVRZista, y comunal, que esta gentuza, monos, ya sabemos la filia que siente por el soviet y demás mugre construida con la argamasa de los casquetes del muro antifascista del Berlín este.
Los cachorrillos de la CUP, nave nodriza del comunismo de familia señorial y elitismo universitario sufragado por tirios y troyanos, tiene esa pizca de irreverencia y rebeldía que tanto excita a la juventud mejor preparada de la historia que campea por las tierras de España... y que tanta nostalgia despierta entre los maduritos y oprimidos hijos de Ítaca, los cuales ven reflejados, en los actos de sus bastardos, los anhelos frustrados de la juventud. ¡Ay, el Quimet, si hubiera podido arrearse un cirio pascual durante la misa del gallo de los cincuenta, cuando tenía apenas dieciocho años y el esfínter todavía no había sufrido la expansión derivada del expolio metropolitano!
Ay.
A partir de aquí, hubiera querido ciscarme en la reacción de la santa madre iglesia del imperio, pero ellos, los curas-curos-y-curus del terruño intergaláctico, callan como putas rameras. Y así, monos, con este silencio institucional, con esta sarta de homilías desencadenadas en defensa del reino de los cielos, poco puedo decir que no esté ya dicho. Cuando ardan los templos, tenedlo en cuenta... y ahorraros pagar a tanto traidor con alzacuellos.

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