Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

16 may. 2017

Discurso del método


-¿Qué tal ha estado?
-Bien, bien. Mejor que la primera vez.
-Y, ¿qué?
-¿La verdad? Increíble.
Un tintineo indica que se ha abierto la puerta de la vieja librería. Ambos callan, expectantes, atentos al anciano que acaba de entrar, que les mira con ojos cansados, que hace un gesto con el mentón, sin mediar palabra, encaminándose hacia la sección de novela negra.
-Sin duda, el mejor que he leído -continua en voz baja, en susurros.
-Es una lástima que sea un desconocido para tantos. O detestado por aburrido y pesado.
-Tienes razón, aunque no recuerdo que ninguno más me hiciera reír. Será porque me ha parecido apreciar en él cierta magia, algo místico, como una verdad eterna que, habiendo sido escrita en época de Cervantes -sin telescopios orbitando la Tierra, a la luz del candil de aceite y sobre un camastro de gorrinos-, disecciona como ninguno la esencia del hombre. Una verdad absoluta del hombre, negro sobre blanco, ayer y hoy.
-Una locura trágica.
-Un espíritu épico.
La puerta vuelve a enviarles su tintineo señalando que vuelven a estar solos. El anciano se ha ido con las manos vacías. No es buen negocio vender libros en años de ceguera.
-¿Qué toca ahora?
-El árbol de la ciencia. Schopenhauer. La cúpula trasnochada de la ideología cubriendo el cielo eterno por el que rezaba El Caballero de la Triste Figura. Él, loco, caballero andante, sabio y tan discreto que sería capaz de hilvanar, uno detrás de otro, un sinfín de pensamientos razonables y sencillos, deja paso a los caballeros de pobre espíritu -vestidos de traje y pantalón de universidad ilustrada- que, también andan sus correrías hablando largo y tendido de los caminos a seguir para disfrutar de la dicha terrenal.
-La utopía es habitual entre los escritores modernos.
-Sí. Todos dudan.

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