Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

9 may. 2017

Bouleuterión


Somos mejores que ellos, Nota.
Superiores.
Tenemos algo... algo extraño, ajeno a lo de ahí fuera, distinto a este sitio, a esta ciudad, a esta tierra. No sé cómo explicarlo, pero es como si no fuéramos de este planeta. Estamos más preparados, más hechos al trato con la gente, más abiertos, y nos adaptamos con facilidad a los sitios. Pero con una predisposición a la excelencia que nos hace brillar por encima del resto, ¿comprendes? Más fuertes. Más resistentes. Más cultos, Nota. Ya ves, mira a tu alrededor: nuestras tradiciones, los bolos, el afán por el trabajo, por los tejemanejes... los troncos cagan dulces para los chiquillos, los domingos a misa de doce... la lengua propia, nuestra cultura, el rock de aquí... muy diferentes, Nota... piénsalo... 
¡Y hemos luchado tanto!... Contra viento y marea, tío. Contra toda esa mierda de fascismo al que tan aficionados son los que nos oprimen, y roban, y expolian, y se nos llevan, de noche, las novias.
¡Joputas, Nota! ¡Brindemos por darles por el saco!
Quédate lo que estamos aguantando hasta que llegue el puto día de la victoria, Nota. Acuérdate de la mujer del Lebowsky, ¡cómo la pervirtieron, a la muy santa! Eso sí que era una buena jaca, colega. Los nazis la jodieron con su veneno, con su maldito dinero. Dieron al traste con sus virtudes convirtiéndola en una copia mala de esos parásitos, ¡malditos perros! Hicieron jirones con su honra, con su familia, con sus ideas. Querían enfangarnos a todos, ¿recuerdas?
Que si usureros, que si bellacos, que si simples mortales.
Pero algo aquí... aquí, arriba, sí, toc-toc-toc... gritaba que no, que eran ellos con sus vicios, sus malas artes, quienes podían echar a perder a una alma caritativa como la de la señora Lebowsky, igual que harán con el resto de nosotros si no conseguimos deshacernos de ellos. Y no pienses que te salvarás, cabrón. Nadie. Ni jugadores de élite, ni los cómicos que salen en la tele... ¡ni tan siquiera nuestros muertos, Nota! ¿No ves cómo los desentierran una y otra vez echándonos en cara no sé qué teorías racialistas y demás mamandurrias?
Aquello fue una advertencia, colega. Debemos derrotarles, Nota. Pon otro ruso blanco, colega.
¿Escuchaste lo de las lesbianas esas, verdad? ¿No? Verás: dos chavalas se morrearon ante el altar de La Moreneta -sí, sí, Nota, en serio- y como eran chiquillas de nuestra estirpe, de nuestra tribu, arreciaron los insultos y todos nos señalaban con el dedo. Que si pam, que si pum, que si la abuela fuma... ¡pero bien que hicieron las muchachas!, porque ¿no dice Jesucristo que "haz el amor y no la guerra" y todas esas cosas que cantaba el inglés ese al que -me apostaría un riñón a que fue un puto fascista- le dieron matarile mientras paseaba al perro?
A las chavalas casi les levantan un auto de fe, los inquisidores besacirios; y a ese otro, el que llevas en la casete, por decir que no debíamos desobedecer nuestras propias leyes, nuestros usos y costumbres, dar de lado al innato "seny" de nuestros ancestros... ¡no veas cómo lo han puesto! De vuelta y media, los muy intolerantes.  
Joputas.
Pero no, Nota. Nosotros somos superiores. Una raza venida del espacio. Una civilización nacida para conquistar, una espardeña con suela de acero, creada para guiar y no para sucumbir en las tinieblas de la caverna a la que pretenden arrastrarnos, tío.
Ellos son nihilistas, Nota.
Les da todo igual.
Hasta la verdad.

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Hoy es el día de Son Goku. Lo siento.
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Pulsando aquí, la traducción al "andalú".

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