Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

1 mar. 2017

Sesión golfa (XXIII)


TÍTULO ORIGINAL. Ruta suicida
AÑO. 2017
DURACIÓN. Finita
PAÍS. Cultura Uropea
DIRECTOR. Trofim Lysenko
GUIÓN. Necronomicón
MÚSICA. MTV
PRODUCTORA. ArcoIris Productions, c.b.
GÉNERO. Neutro
SINOPSIS. Un himno a la tolerancia. Así es como podría resumirse -incluso el propio director lo ha reconocido en la rueda de prensa- la opera prima del joven académico: un canto a la tolerancia, la sociedad abierta, un retorno a la ilustración de la que hablan los libros de texto, al amor, el deber de proteger tamaño tesoro, hacer que perdure en beneficio de los hijos de los hijos de los otros... y, mientras hablaba, los ojos del joven director irradiaban la pasión incontenible que desprende la película, auténtica obra de gran maestro de buen grado.
La historia empieza narrando la decadencia de su protagonista, el anti-héroe, un policía borracho de los de antes, del antiguo régimen: grosero y faltón, inflexible, sucio y harto influido por un puñado de creencias cavernarias; afín al mercadeo en los barrios bajos, clandestinos, donde todo se compra y se vende a espaldas de la sociedad civilizada que domina más allá del espacio vital del viejo comisario.
El contraste es electrizante, y así lo siente el espectador mientras los planos de la ciudad planificada y la vida de una ciudadanía uniformada y onanista van sucediéndose en la pantalla. De un modo imperceptible, la película consigue que una sensación de afrenta se apodere del ánimo del patio de butacas, transformando al policía apático y simplón en un monstruo peligroso que, llegada la mitad de la cinta, se vuelve amenazante merced a la aparición de una vestal del Templo de la Verdad... 2+2=4... que, a modo de espejo encantado, podría convertir en farsa todo mundo civilizado... real e irreal, ficción o certeza, el que Trofim Lysenko refleja en la gran pantalla o el que usted y yo palpamos, vemos, sentimos.
El viejo poli se torna una obsesión, la ciencia que lo acompaña, sabiduría...
... y es ese, el de la aceptación, el momento álgido de la película: cuando la proscrita pareja enfila la rúe del Tribunal Supremo al que pretende pedir un imposible amparo, en ese preciso instante en el que la sociedad tolerante en pleno -la igualdad de sus edificios, la libertad de sus muros, las sonrisas de su negro humor y la ilustración de nuevo cuño- se dispone a, desde sus posiciones privilegiadas, abrir fuego sobre el autobús con todo el arsenal de su condescendencia y amor fraternal, cuando se produce la simbiosis con el público asistente en la sala del multicine del centro comercial, alzándose este en pie, civilizado y uniforme, para ametrallar con sus ametralladoras invisibles los viejos dogmas del antiguo régimen que sobreviven al otro lado del espejo.
Butacón, aire acondicionado, palomitas, una buena película y cinco minutos de odio.
¿Qué más se puede pedir?

1 comentario:

Maribeluca dijo...

Hola Herep, el otro día quise dejarte un comentario desde el móvil pero no pude al final porque no se veía el recuadro y escribía sin ver lo que salía y no podía corregir, resulta que me encontré en red un post antiguo tuyo reproducido en el blog de Candela de una Navidad hace varios años, una especie de felicitación donde nos citabas a casi todos los colegas entonces muy activos, y creo que por entonces me pasó desapercibido por lo que fuera o lo he olvidado completamente, pero no creo porque de haberlo visto, seguramente lo hubiera comentado.

El caso es que me recordó viejos tiempos y cierta pena al comprobar cómo a veces terminan las cosas... ya sé que también la vida es así y tampoco pretendo ponerme filosófica, además con aquello de los "blogs comprometidos", salvo alguna colaboración puntual, decidí ir por libre y el tiempo ha venido a darme la razón visto lo mucho visto, creo que es la mejor opción e incluso he eliminado los comentarios después de verme envuelta sin esperarlo en movidas ajenas.

Como no pude despedirme individualmente de algunos habituales y esas cosas no van conmigo, lo hago en este momento, aunque os leeré y puede que os salude alguna vez.

Hasta siempre.