Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

12 feb. 2017

Sueños ajenos


Yo soñé otra vida.
O... quizá... imaginé esa vida en una apacible noche de verano, bajo las palmeras de la piscina privada de una pandilla olvidada en el camino, arropado por las estrellas inmortales de los enamorados, bebiendo cerveza fría, fumando algo. Las horas pasaban en silencio a pesar de quienes me rodeaban, los cuerpos jóvenes y la vida entera a mis pies.
Pero no era ella, sino un sueño, algo imaginado que se presentaba durante la fuga del parpadeo.
Yo siempre sería un pequeño fantasma buscando amor.
Siempre habrían billetes volando despreocupados por el torbellino de mis movimientos.
Esta paz, esa noche interminable en la que la luna transita al ritmo de la aguja del minutero, jamás tendría fin...
... y nunca había de faltar la sensación de que las cosas, a pesar de lo incomprensible de la existencia, marchaban bien, siguiendo lo que fuera que dictara el plan maestro.
Ahora, la escena se presenta ante mí como una película vieja. El protagonista sigue teniendo los mismos ojos marrones, su carácter difícil, desprende idéntica serenidad, sangra por los orificios de las mismas balas del ayer, pero ha dejado de ser el protagonista convirtiéndose en un actor secundario, desdoblado de la realidad cruel...
... y rememoro el sueño de la noche de verano, capto el perfume de la compañía, la armonía de las risas y la intención de los cuentos románticos de final feliz, pero el yo que fui se me hace extraño, inalcanzable...
Un bocado nostálgico devoró el sueño, el corretear del fantasma, el sueño imposible, la imaginación de toda una vida, el anhelo.
Quedó esto. Quedé yo.
El torbellino sigue. El día que amaine, con suerte me sujetarán mis pies.