Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

17 sept. 2016

Metralleta


- ¿Usted cree que yo no soy una víctima del terrorismo? -preguntó la señorita Zabala, y el ex-ministro presidenciable a lendakari de todos los vascos y las vascas titubea, balbucea -mamá pipí, papá caca-, se marca una mirada acero azul de Zoolander y, tragado por la tierra y la saliva, torna la vista silbando desde Santurce a Bilbao. 
Horas después, como sacado del manual del perfecto soplapollas, mensaje de disculpas y reconocimiento. Me impresionó tu dolor, amiga. Lo siento, me he equivocado.
Así se juega la suerte de España. Las cartas, marcadas. Mariano, el salvador.
Con demasiadas prisas, decirle a la rata repeinada de Génova 13 que su interlocutora, señorita casoplón Zabala (ay, los ricos antistema, ¡qué fácil, qué divertido!), no es una víctima del terrorismo. A lo sumo, un daño colateral. Recordarle que fue su hermano el que se abrazó a la horda del tiro en la nuca, la bomba lapa y el pantalón meado. Él llamó a la puerta del infierno, señorita, no fuimos nosotros. Quien con niños se acuesta...
Podría haber espetado ante el rostro de la lideresa de la Nomenklatura del puño, la serpiente y el hacha que el terrorismo al que ella se refiere es un chiste pésimo derivado de la desidia y traición de la nauseabunda justicia que cagaron los padres fundadores de la democracia del 78.
Decir que España no se rinde, que España defiende a sus hijos de la escoria, decir que España nada sabe de la cal viva... y, en caso de salida al escenario del olor a pólvora vieja y clandestina, presentarse ante el gran público con la cabeza alta, rabia y orgullo, y decir que sí, que fui yo, yo lo ordené y lo volvería a hacer, sin miedo ni vergüenza, pues sólo Dios ha de juzgarme, cobardes hijos de la gran ramera y su bastarda hipocresía.
En cambio, disculpas... disculpas y pintadas y bailecitos amariconados a la salida de los etarras flojos de pantalón, y pedradas contra Ortega Lara, la Guardia Civil y el Ejército... y el complejo, el estigma, el olvido y la derrota. 

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Ellos dicen que nosotros deberíamos estar muertos. Y nosotros decimos que queremos estar vivos. Entre la vida y la muerte, yo no conozco ningún compromiso. Golda Meir.

5 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

No, Don Herep, este caso no es de etarras ni de nacionalismos, sino puro terrorrismo organizado por FELIPE GONZALEZ y en cuya virtud el coronel Galindo cogió a dos chicos de la callle ajenos por completo a Eta y los torturó y luego asesinó y mandó enterrarlos en cal viva a mil kms. del lugar.

Ese Coronel, Felipe Gonzalez y algunos más debieran de estar encerrados de por vida en una prisión. Imagínate que unos guardiasibiles van a tu casa y hacen lo mismo, porque sí o por error, con unos hermanos tuyos de 20 años.

Herep dijo...

Don Javier, dice que fue un error y que qué pensaría yo si la Guardia Civil hiciera algo así con un hermano mío. Si eran etarras no existe el error, y si fuesen hermanos quienes tuvieran carné de la ETA, adiós muy buenas. Mis creencias están por encima de la familia...o, en cualquier caso, hay valores que están por encima de esta última.
Pero tengo entendido, don Javier, que esos dos chicos pertenecían a la ETA, querían pegarle un palo a un banco y, tras ser fichados, pasaron a la clandestinidad.
No tendrían las manos manchadas de sangre, pero sí tenían carné de terroristas en los años de plomo, fechas inolvidables para quienes no están bajo la influencia del síndrome de Estocolmo o la creencia bienintencionada de la bondad que reina en el mundo. En aquellos días se sucedían los atentados y la sangre corría por las calles para regocijo de demasiados y escarnio de unos pocos que veían como los féretros eran sacados por la puerta de atrás de los juzgados y los templos, ocultos como apestados.
Ambos, repito, tenían carné de auténtico terrorismo, etarra, ese que viene sufriendo España desde hace cincuenta años (Cincuenta años. Terrorismo, no lucha armada de frentes y uniformes, sino de bombas lapa, tiros en la nuca y meadas ante la autoridad. Acciones consideradas como crímenes de guerra en todo conflicto armado cuando son ejercidas sobre la población civil. No conozco país serio que haya permanecido impasible durante cinco décadas, pero España es diferente, España tiene tragaderas. España, como atribuyen a von Bismarck, siempre dispuesta a suicidarse por imperativo legal)
Usted habla de terrorismo de estado, y el terrorismo de estado es malo, muy malo, porque justifica el salvajismo empleado por la otra parte, y quizá tengan razón y la superioridad moral del justo tenga su recompensa allá en la otra vida...
... pero ahora vamos y le decimos a Ortega Lara que es nuestra democracia ejemplar la que le obliga a soportar los insultos y el escarnio de sus verdugos, o a la viuda del que voló en su Seat 124 y ahora tiene que convivir con el asesino de su marido en el mismo rellano de la escalera, o a la madre de la niña que murió en el patio de la casa cuartel mientras jugaba con muñecas. Podemos ir a los familiares de los más de 300 casos sin resolver (sin investigar) y confesarles que no hay nada que hacer, que hoy llueve, que el nuestro es el país de las garantías para los asesinos y la resignación para las víctimas. Explicar a la hermana del fiscal asesinado que la conmutación de penas de la horda de presos condenados a 3000 años y que pisan la calle con 15 cumplidos y carrera en Derecho y plaza en la Universidad del País Vascos es consecuencia del avanzado sistema de reinserción de la justicia española, esa que se mancha las togas con el polvo del camino, esa que paga seis meses de prisión por un día trabajado recogiendo colillas en el patio del talego, la misma que da el tercer grado para que una perra sea inseminada o un cagón pueda pasear el cochecito de su bebé el día del padre por el parque de la aldea perdida en el monte.
Al prófugo De Juana, al moribundo Bolinaga, al comisionado para los Derechos Humanos Josu Ternera, al degollador que no se arrepiente, al cachorro que empapela las calles con las caras de los héroes vascos.. al próximo lendakari Otegui, a la doctrina Nanclares o la revocación de la Parot pasando por el chivatazo del Faisán, la camaradería de los gobiernos extranjeros con los asesinos etarras, el santuario francés, el polvorín portugués, el paraíso iberoamericano, el regazo del nacionalismo autóctono... Podemos darles palmaditas en la espalda a los huérfanos de la Guardia Civil mientras los chicos de la gasolina se marcan sus bailecitos en honor del gudari a su llegada al villorrio, acudir raudos a las ruedas de prensa de los asesinos en el frontón del pueblo o, mientras matan... y rematan... seguir jugando al tute el domingo después de zamparnos el chuletón en la sociedad gastronómica con el zurrón bien cargado de las nueces caídas del árbol.
(sigue)

Herep dijo...

(sigue)
Podemos ir a las víctimas (reales) y decirles que no hay vencedores ni vencidos, que todo a sido un juego de niños y que hemos ganado todos con esta paz del cementerio que nos ha traído la confianza ciega en la loable Justicia española que tanto imploraron las Instituciones con gesto serio en los funerales de los españoles asesinados por la horda.
El terrorismo de estado es muy malo. Mejor resignarse a morir. El cielo estará así asegurado para las gentes de bien, don Javier.
Un saludo.

Javier Tellagorri dijo...

Estoy plenamente de acuerdo con todo lo que cuentas sobre el etarrismo y los 50 años que HEMOS VIVIDO aquí de terrorismo real, sicológico y de pistolas y bombas. De no poder abrir la boca ni de salir del garaje sin mirar antes los bajos del coche al no ser nacionalista.

Todo eso lo conozco de primera linea.

Pero en el caso de Zabala el chaval ni siquiera sabía lo que era Eta. El y Lasa eran dos chicos normalitos a los que los guardiaisbiles de Galindo detuvieron como trofeo, lo mismo que si me hubieran detenido a mí o al que pasaba por la acera. Y eso que hicieron fue TERRORISMO DE ESTADO pleno. Sin más atenuantes.
Y he de decirte que he sido el bloguero que más caña daba a los nacionalistas y etarras en las fechas aquellas y que sabía que me jugaba el que me pusieran un bombazo o me quemaran el coche.

Herep dijo...

Don Javier, no dudo de la caña que ha dado durante toda su vida. Todo aquel que no comulgue con las disposiciones nacionalistas ha de estar dispuesto a soportar carros y carretas. Parte de sus vivencias las he ido leyendo durante los últimos años, por lo que puedo hacerme una idea de lo que ha supuesto, aunque dicha idea, sin duda, no será ni una décima parte de la realidad.
Sé someramente qué fueron los GAL, su contexto y las derivadas de tanta chapuza infame. Algunos de sus miembros fueron juzgados y quienes se libraron en la causa general (todos sabemos sus nombres) demostraron su cobardía al no afrontar las consecuencias de sus actos y sembrar de intoxicaciones a gran parte de la opinión pública.
El terrorismo de estado está mal, afirmo.
Un saludo.