Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 ago. 2016

Titanes


Las noches de calor, sin el lío de Río, vuelven a ser sofocantes.
El verano ya no será el mismo de ayer, Monos.
La resaca del plan de deporte cuatrienal, huido en retirada deshonrosa, ha corrido el telón del espectáculo dejándonos la circense rutina de la mancha humana que campea por la reseca piel de toro española. Lejos quedan las piscinas de aguas verdes, las mares abiertas en canal, el tatami o el cuadrilátero invisible del hockey hierba. 
Adiós Ledecky de los récords mundiales, encantado de haberte conocido, Bolt... ojalá hubiéramos coincidido tomando un café siendo más jóvenes, Mustafina...
España vuelve con diecisiete medallas. Siete oros. La vigésimo cuarta potencia mundial. Séptima en el teatro europeo, y sexta si excluimos de Europa a la pérfida cueva de piratas británica. 
Atendiendo al frustrante inicio de las hostilidades llevado a cabo por la delegación española, una de las más numerosas del espectáculo supino del esfuerzo, el sacrificio y la competitividad -cadalso de mediocres correctamente politizados-, el resultado ha sido una sorpresa, y es justo que el Ejército de los 12 Monos reconozca como ciertos los rumores que circulan por ahí acerca de supuestos gestos de aprobación vistos en la Sala X y no pocos vítores de monos extasiados ante la victoria de nuestros compatriotas.
Es de admirar, si me excusáis el ensuciar estas loas de romántico descafeinado con cuatro o cinco maldiciones de mente divergente, el poso glorioso que aún sobrevive en los bajos fondos de la sociedad en descomposición que pace en este terruño discutido y discutible -sin espíritu ni estudios ni trabajos ni ganas-, y del que brotan, agua que nace de piedra, titanes como la nadadora de Badalona, los armarios que reman y reman, el elenco de bellezas de la artística, dios Nadal o esa coreana choquera de iracundo empuje. 
¿Cómo la desidia, la claudicación, el mirar para el futuro acomplejado de quienes reniegan de sus predecesores, el hastío domesticado mediante la subvencionada vagancia, el desamparo de quienes debieran instruir los valores del deporte entre la juventud... ? ¿Cómo la mentira reaparece para silenciar el poderoso grito del guerrero? ¿Cómo te vas para que vuelva el pan y el circo, el fútbol y la TV, la derrota y la vergüenza, la deshonra y la náusea? 
¡Oh, dioses... oh, Olimpo.... oh, titanes caídos!

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