Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

5 ago. 2016

Gorrillas


Son tres mil eurillos, chavalote.
¿Cómo? Tres mil, ¿qué? Flipas.
¡Sí, sí, chaval! Tres mil euros, con todas las letras. O pagas aquí o pagas en el mecánico. Tu decides.
Así, obsesiva y posesiva, la meona de Barcelona ha elevado un bando por el cual toda TV sita en la vía pública que no se dedique exclusivamente a emitir su quehacer diario o su toma de posesión en un bucle hipnótico, deberá pasar por caja.
Las musas de pitiminí son envidiosas, monos. Viles y envidiosas. Líbreme....
La primera TV silvestre que se atrevió a aparcarse entre dos coches cayó de bruces en manos del gorrilla municipal, perfectamente ataviado con su chaleco reglamentario, la pieza de doble cero y la gorra de la brigada. Curiosamente en esta tierra catalana tan pródiga en esoterismos y hechos diferenciales, la inocente rapaz iba ataviada con los colores de la enseña nacional española. Mal asunto. Competencia desleal a la musa del orinal.
Tres mil sestercios de multa, chaval. Aquí tengo la bula papal que me otorga el derecho de pernada. 
Rápidamente, la CPU es pirateada y el guateque que fue la puesta de gala de la excelentísima en la casa grande de la Capital Condal empieza a ser emitido para regocijo de palomas y desganados manteros. La TV de la vía pública deslumbra a la audiencia con sus imágenes mega-gigantes-abominables del mega-gigante-abominable fruto de la siempre menospreciada mejor generación de la historia de España.
La TV ha pagado. Una rápida colecta en los anchos bolsillos sirve para ligar las cuatro perras. Los pantalones son anchos, las monedas menudean, el gorrilla municipal se frota las mugrientas manos.
Tenga su recibo, caballero...
... y la tasa municipal queda inaugurada con éxito.
Ahora, a repartir vales gratuitos, a repartir privilegios.
Y dinero.

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