Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

5 jul. 2016

De califas y califatos


Sucede que hoy es el día de Andalucía, y todo se engalana de bonito: cuelgan banderas de los balcones, se escucha la banda municipal de música, hay fino manzanilla brotando de la fuente, las mujeres brillan con mayor salero bailando en la caseta y todo es arte, en el aire arte, arte emanando de cabo a rabo de la tierra andaluza.
A medio día, con tiempo suficiente para acicalarse y asentar el estómago, los representantes del pueblo empiezan con los discursos...
... y como hay Lucifer que todos se ponen a hablar de la tierra y del amor incondicional que sienten por ella, o el gran honor con el que pasean su bendito nombre por el ancho mundo esférico. Mentan episodios de la infancia, sollozan por recuerdos de un patio de Sevilla, se impregnan del costumbrismo de los vecinos... la gente de a pie a quien tanto dicen agradecer... y hablan, y sueñan, y se ofrecen para llevar a cabo el titánico esfuerzo que supone domar a la ingrata providencia, esa ramera vieja que tan mal quiere a los buenos hijos de los hombres.
La progrez socialdemocrática que pudre a España no se pierde ninguno de estos festines.
La bandera del Reino escuece como el tacto de las ortigas, pero cuando de idolatrar al iluminado que moldeó con estiércol la nacioncilla bautizada en el funesto diciembre del 78, no hay politólogo de cera que no se bata a codazos con tal de estar en las infinitas fotografías que han de inmortalizar el evento.
Un bienpensante no encontrará extraña esta exquisitez en el gusto... cada cual tiene sus gustos, dirá... pero hoy el contraste no puede pasar inadvertido para el que quiera ver, y comprender, cómo un tonto-la-polla como Blas Infante es glorificado hasta el ridículo por haber dado a luz el engendro andaluz que recorre, cual fantasma, las tierras del sur español.
Tan ajena como es al Reino de España, no existe taifa que los frentepopulistas de nuevo cuño paleocomunista no reivindiquen en los muchos discursos que la hidra posee según esté arriba o abajo, siendo, la guardiana de la marchita gloria de Fernando III el Santo, la más vilipendiada por la mentira con la que pretenden someter a la providencia: una bandera blanca y verde de hermandad musulmana, las columnas de Hércules unidas mediante un puente de orgásmico amor... y arte, mucho arte, arte para amansar las fieras que confabulan allá en la medina.
Unos y otros comparten, al fin y a la postre, un enemigo común: Occidente y su sociedad libre, no claudicante, todavía firme frente a la bota del falso profeta y el puñal traidor del que se arroga la potestad de hablar en nombre del pueblo.
Unos y otros anhelan, al fin y a la postre, un único objetivo: sometimiento, y califato.

2 comentarios:

Agustin dijo...

Lo de Blas Infante es lo mas parecido a un esperpento a lo Valle Inclan.Aun hoy algunos se creen que Andalucia no deberia pertenecer a la vieja nacion Iberica,de manicomio sencillamente,saludos,

Herep dijo...

Quienes eso piensan son los mismos que alaban las "tres culturas", el islam del amor y la paz (del corral) y el masoquista lema progre de "todo el mundo es bueno".
No conocen la historia ni tienen interés en aprender de ella. Solo importa el poder, mangonear y primar a los propios aunque de ello se desprenda el derribo del edificio.
Un saludo, Agustín.