Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

19 abr. 2016

Demonios



Creo en dios, y en el diablo también;
el diablo existe, y conoce mi nombre.
                                                 Daniel Johnston

Teniendo clara esta premisa, no hay espacio para la duda, el titubeo, la casualidad. El mal existe, circula a nuestro alrededor como un fantasma invisible, y, como sucede con el bien en las pocas ocasiones que deja ver su luz, los caminos son muchos y de muy variado firme.
Su rostro, mil caras.
Extrañarse de la entrevista que el supremacista catalán de la secta -antaño follonero en TV3%, cuna de basura de alto grado- realizó hace unos días al terrorista vasco, gudari de pantalón meado, es propio de mentes despistadas, gentes pobres de espíritu, bobos del Imagine tocado a piano a cuatro manos y dos pies, más papistas que Bergoglio, portero-discotequero amigo de los refugiados siempre que estos sean musulmanes, que para los cristianos ya quedan las horcas, el degüello y la cruz.
El Ejército de los 12 Monos lleva casi cinco años predicando a los cuatro vientos el amorío marxista-leninista entablado la izquierda y el terrorismo no bien se le pasó la cogorza al déspota de Carlos Marx a mitades del XIX y su huevo cayó en Chirigota Española, s.l., pero hay prédicas, Monos, que caen en saco roto a pesar de los siglos transcurridos, meros ecos sordos en el desierto de las tentaciones...
... y las que no se pierden como las lágrimas en la lluvia de los replicantes, son aceptadas por la legión de pianistas de la buena voluntad y la paz en el mundo que se abrazan en las plazas. Pequeños incidentes en pro del bien común, concesiones que equilibren la balanza del conflicto, sapos en el desayuno, almuerzo y cena. Otro mundo es posible, pueblo, démonos la paz como buenos socialdemócratas democristianos.
Y la paz viene de la mano del silencio del cementerio, donde nadie osa hablar por temor a despertar a los difuntos, desenterrar los huesos de aquellos que murieron para que los vivos no fueran avergonzados por su cobardía y su desidia.
Viene la paz del corral, la que nadie romperá aterrado ante el recuerdo de la bestia del tiro en la nuca o la bomba adosada al pecho, más bien todo lo contrario: se desharán en palmas de hispalis por el asesino retornado, bailecito tradicional en su honor, golpecito amistoso en la espalda y fino manzanilla... ¡qué injusticia perpetrada contra el hombre de paz!... idolatría rubricada mediante mil cartas de aliento y compromiso a favor de los derechos humanos inalienables a las gallinas de tan nauseabundo corral.
Pronto, la concordia de la Bestia y sus hijos, hoy sonrientes sabiendo que el miedo les torna invisibles a los ojos de la jauría de incrédulos danzantes al son del piano de cola, ajenos al mal primigenio todos quienes desterraron lo negativo de sus vidas abotargados por los cantos de sirena de la utopía, hoy todo derechos, todo colores y música y risas que emanan de las cajas tontas que miran horas y horas imaginándose frente al espejo de lo que querrían ser.
Se escuchan sus risas, Monos. Sólo debéis azuzar el oído. Quietos:  ahí van las perras del demonio blanqueando los sepulcros de los muertos por España, relativizando la sangre vertida a al paso de la Guardia Civil, el desmembramiento de la carne tras el estallido de la bomba lapa, el llanto de un niño de piel calcinada; y cuando no ríen, apuntan con el dedo al disidente, estigmatizando la seriedad y fe del apóstata, aquel que no bebe de las fuentes de la ideología del mañana, hija del falso mesías que dejó la botella para pregonar las bondades del pensamiento mágico que borrará de un plumazo los males de los hombres, primero el expolio del capital, segundo la sociedad de los individuos libres.
Oponerse es aceptar el papel de enemigo del pueblo y la democracia de nuevo cuño, esa que emana del tándem formado por el puño de la progresía y la serpiente del terrorismo, dos caras de una misma moneda, diestra y siniestra del mismísimo demonio salido de los infiernos.
Y conoce nuestro nombre.

1 comentario:

Javier Tellagorri dijo...

Ese exterrorista convicto y expresiario no merece ni dos lineas pero puestos a ello debo informarte de que en mi tierra es ya un DON NADIE en términos generales. "Ansi" que harán mucho ruído como siempre pero ya no asustan a la población con su mano criminal.