Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

17 feb. 2016

Difuminando


La mañana ha sido tensa en el ala este de la casa.
Personal corriendo de aquí para allá portando carpetas, fotografías, los informes más calientes, recién sacados del horno; puertas abriéndose, hombres y mujeres bien vestidos entrando en el despacho, varios subsecretarios, el portavoz de presidencia, sr. Plasma, y un par de mujeres que no logré reconocer.
Aguardábamos.
El caos de las últimas semanas había acabado colapsando el ministerio, estallando el pánico esta misma mañana, a primera hora, debido a un rumor insípido pero suficiente para que sus señorías quedaran instantáneamente petrificados, aterrorizados por la gota que colmó el vaso.
Ahí siguen, las denuncias, creciendo a ritmo exponencial, sin que nadie las tramite, avanzando por el edificio como el paciente humo de un incendio. 
Denuncias de todo tipo: apologías varias de totalitarismos tópicos, la doble moral del escrache preventivo de la merma del "otro mundo es posible", cultura basura sin copyright inyectada en la vena del erario público, blasfemias que ofenden a este lado de la catedral, querellas contra lápidas y demás monumentos peligrosos, operetas en las que se cocina a un burgués, se blanquea una bomba lapa aferrada al pecho o se litiga contra el presidente de la comunidad de turno que, envalentonado por la flaqueza de los vecinos, aprieta las tuercas de la usura mezquina ciscándose en todo estatuto, ley o sentido común.
Entre gritos histéricos de las auxiliares, los subalternos corriendo por los pasillos y un atasco monumental en la máquina del café, el selecto grupo del que formo parte ha terminado reuniéndose en el despacho a esperar la pronta venida de su señoría, no puede tardar, ya que debe ser ella quien resuelva la locura por los cambios del progreso que está experimentando el populacho del país.
Se mueve el picaporte, la recia madera cruje, ya entra...
... esplendorosa, una cariátide envuelta en sedas, luminaria, la belleza de la elegancia, todo glamour, pecado de dioses, melena al viento...
... su sola presencia desvanece la gravedad que crecía hasta hace un instante. Como vino, el humo del incendio se esfumó, arrastrando cualquier amenaza o delito, mamandurrias sacadas de contexto, libertades de humanos derechos de expresión, insignificancia comparada con el porte de su señoría, musa de dioses. Embelesado quedo ante su aura, abducido por su misericordia quedo también ciego, como la justicia... ciego de amor.
¿Usted ve cómo se difumina toda falta y delito?
También yo.