Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 feb. 2016

Barrido


¡Cuídense, soldados!
Cuídense, y caben hondo sus agujeros si no quieren ver cómo desaparecen sus cabezotas.
La artillería enemiga avanza, rechinan las cadenas que la acercan cruzando las colinas, los valles, las afueras de la gran ciudad. Pronto un terror helado silbará mientras asciende para dejarse caer entre nosotros, que contenemos respiraciones y plegarias a la espera de escuchar el estallido de la piñata.
La conocéis. Os hemos hablado de la potencia de sus piezas bien pulidas, el daño de sus golpes indiscriminados, la entrega de los fanáticos que sirven las armas; sabéis a qué hemos de atenernos.
¡Ya se oyen, soldados! ¡Apretujaos en vuestras zanjas!
Nos han dejado solos; lo que creímos a nuestra espalda se ha desmoronado en la más humillante inoperancia, el Cuartel General ha implosionado en mil nervios de fuego amigo... pero, seamos sinceros: no esperábamos más. Palabras en el aire, leyes ingrávidas, intenciones incapaces de segar extremidades como hace el terror de muerte que ha de llover de un cielo tan plomizo.
¡Cuidaos, monos! ¡Ahí fue el primero!
La artillería escupe fuego sobre nuestras cabezas, barren las líneas con su martillo pilón, acompasado, rítmico dos por cuatro que convulsiona la tierra misma; derrumba las fortificaciones que la tradición erigió en nuestros corazones, siega las piernas a los héroes venerados por nuestros antepasados... arrasa con el legado de la Historia, el presente nuestro y el futuro de los hijos.
¡Cuídense, soldados! ¡Aprieten el culo contra el agujero!
¡Ya caen, ahí vienen!
¡Coraje!