Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

31 dic. 2015

Noches viejas


Esta noche acaba el 2015...
... y, desde hace unos minutos, los mensajes cargados de buenos deseos han empezado a colapsar los tres billones de canales de información con los que cuenta el ser humano en este siglo XXI de coches eléctricos que no han vencido la Ley de la Gravedad como nos predecían las películas de ciencia ficción de los ochenta.
Son miles las fotos de amigos sonrientes posando en las mejores playas del planeta Tierra enfermito de cambio climático antropomórfico, aka. Climagate, y en ellas bucean arrecifes en la ciudad en la que jamás amanece, atraviesan el desierto a lomos de un camello en horas extra, eróticos primeros planos de unos preciosos pies de mujer, brazos con las copas en alto en un recuerdo de las noches en las que jugamos a ser jóvenes.
Varias llamarán a la puerta de tu corazón preguntando si hay alguien ahí.
La familia, tocadas las doce, romperá un par de copas a fuerza de brindar, y se fundirá en un océano de besos y abrazos y miradas silentes... y eso es bueno, sin duda es bueno, Monos. Hay amores eternos, y el de la familia bienaventurada cruza vidas.
Quienes murieron, en estas noches, también se visten de gala.
En las noches viejas se pensará en ellos.
En un descuido se hace balance, se listan propósitos, se llenan las mochilas para seguir con paso firme el trayecto vital. Junto a los bailarines improvisados que desgastarán las suelas de sus zapatos en las discotecas y los pabellones acondicionados, de la mano, danzan abrazados también los sueños y las esperanzas de un futuro que les pertenece...
... pero ante la hoja en blanco que nos presenta la Providencia, el ser humano que sigue anclado al suelo de la contradicción de la Ley de la Gravedad no vencida a pesar de las películas de los noventa, continúa escribiendo con trazo grueso enfurruñado como un niño caprichoso e idiota. En el pupitre brilla la fina pluma, pero la brocha es más sencilla y rápida; su tachadura imprecisa que no atiende a bordes todo lo iguala y envilece.

Otros, Monos, en noches viejas como esta, seguiremos soltando lastre.
Intentar sobrevivir en un mundo en ruinas, dicen en los callejones del pensacrimen, y vive Dios que es cierto.
De eso trata este misterio.
La noche es vieja; la conocemos de antiguo.

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Tal vez pido un imposible; pero ruego a mi orgullo que se acompañe siempre de mi prudencia, y si algún día mi prudencia se echa a volar, que al menos pueda volar junto a mi locura. Zaratustra

4 comentarios:

Agustin dijo...

Un post cargado de gravedad,ante lo efimero de termina y comenzar un nuevo ciclo de 12 meses.La foto de la via muerta es la esencia de tu articulo.un abrazo,

Javier Tellagorri dijo...

Andando se hace el camino, o algo parecido decía un poeta. Lo malo es que vivimos en un país en el que todo el mundo corre mucho, sin rumbo alguno, pero anda poco y por tanto no avanza en su camino.

Herep dijo...

Noches viejas conocidas por todo aquel que quiera mirar, Agustín. Año tras año, las mismas palabras, los mismos gestos, idénticas sensaciones. Espero que tu entrada en el 2016 haya sido todo lo buena que esperabas.
Un abrazo.

Herep dijo...

... todo el mundo corre mucho sin rumbo alguno..." Perfecta definición de la evolución del españolito medio. Como gallinas descabezadas, a la carrera, en busca de algo que no existe.
Veremos dónde nos lleva el camino, don Javier.
Un saludo.