Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

4 oct. 2015

Tambores lejanos


Dicen que el Coronel George A. Taylor, firme y arrogante mientras las balas silbaban a su alrededor y los proyectiles de mortero cavaban fosas en la arena arrancando vidas y miembros de los soldados del 16º Regimiento de Infantería de la Big Red One, escupió su famosa frase como haría un vaquero con poncho antes de la última campanada que anuncia el duelo:
Sólo hay dos tipos de hombres en esta playa: los muertos, y los que van a morir...
Cosa fina... cosa épica... 
A tiro de piedra del país nuestro, surcados los mares donde se vertió la sangre de Lepanto, modernos cazabombarderos y blindados hacen vibrar el éter con sus bombas y sus proyectiles de 125mm. Cavan huecos, también, sobre la tierra Siria, enfrascada en una guerra que va sumando años. Allí nada es lo que parece y poco de los que parece es. Tan pronto ves estallar bombas de racimo sin que ningún pijo-progre-pacifista alce la voz como asistes impasible a los gritos de una milicia que alaba a su "gran Alá" pañuelo negro-verde anudado en la frente. El Nobel de la Paz se desentiende de su papel de gendarme planetario, el Oso ruso arrambla con una intervención tintada de nieblas y claroscuros, la hedonista y nunca jamás suficientemente adorada Europa... la "Uropa" de la náusea, el mandil y el Estado del Bienestar para el Refugiado... sigue su hoja de ruta hacia el exterminio y los países del ayatolá y el turbante manchado de negro petróleo y sangre de la Yihad continúan bailando la yenka de la muerte al son de los degolladores de cuellos, esos que clavan cabezas en picas, cuelgan en grúas, lapidan los días de fiesta o abrasan mujeres y niños en las iglesias mientras se dan golpecitos en el pecho implorando el exterminio del manco Cervantes y toda su santa casta.
Todo a tiro de piedra... porque, más cerca, a fuerza de escupitajo infantil, en la costa que se divisa a simple vista, segunda pata del Hércules gibraltareño, la orquesta de cámara empieza a afinar sus instrumentos de percusión lista para anunciar tormenta. La desestabilización tan histórica de la horda del falso profeta vuelve a las andadas en esta confrontación no declarada que ha de ser la antesala de la Tercera Guerra Mundial, que no República, por mucho que en España -o lo que queda de ella-, surcada al norte-sur-este-oeste por miles de kilómetros de playas de arena amarilla y fino polvo, fáciles para cavar cientos de tumbas y miles de fosas donde arrojar cuerpos, el gran rebaño patrio sigue mirando sin ver... y prefiere cerrar los ojos e imaginar el fantástico paraíso del "otro Mundo es posible", con sus nuevas Ítacas y estaditos envidiosos y envidiaos por todo ser civilizado, cortijo de caciques, desheredados, desahuciados, lumpen y demás crédulos de la democracia que vino del frío siberiano saltando todos los muros fascistas que el malvado Occidente levantó con la argamasa de la sangre de los parias de la Tierra. Un Nuevo Mundo bueno, capaz de encontrar agua en los confines del Universo, hacedor de vida más allá de las leyes escritas, conquistador de Dathomir, portador de la luz del ángel caído, con estatuas por doquier dedicadas al dios Hawking y a la virgencita Femen de todos los santos, redistribuidora de la riqueza y la renta básica universal en el mundo mundial... sin guerras, ¡faltaría más!, con la paz de los cementerios y los correspondientes aquelarres donde los espíritus mortales bailarán al son del corro de la patata y se comerán perdices y los frutos del árbol de la vida brotarán maduros hasta el fin de los días.
Las balas, sin embargo, siguiendo el rastro de los proyectiles de mortero, continuarán cayendo por mucho peyote con el que nos obsequien los medios y los hijos del Monstruo emparentaos con el traidor de don Julián. Por muy cerrados que tengamos los ojos, los cadáveres, podridos al Sol, han de regar distintas playas, valles y montes.
Disfrutando del paisaje, respondeos si ya moristeis o, dichosos, saldréis victoriosos del infierno.

6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

" el gran rebaño patrio sigue mirando sin ver... y prefiere cerrar los ojos e imaginar el fantástico paraíso del "otro Mundo es posible", con sus nuevas Ítacas y estaditos envidiosos y envidiaos por todo ser civilizado, cortijo de caciques, desheredados, desahuciados, lumpen y demás crédulos de la democracia que vino del frío siberiano saltando todos los muros fascistas que el malvado Occidente levantó con la argamasa de la sangre de los parias de la Tierra. "

Muy bueno.

José Luis de Valero dijo...

Nadie saldrá victorioso de el gran infierno que espera a toda la Humanidad. Los días están contados, Algo así di a entender en mi blog en los diez capítulos de mi novela La Invasión.
Y no soy ningún profeta, por supuesto. Simplemente al igual que millones de seres humanos, observo, y volviendo la vista atrás reparo que la I Guerra Mundial dio inicio tras el atentado de Sarajevo y la II Guerra Mundial se gestó en la mente de un majara y comenzó con la invasión de Polonia.

El Estado Islámico está invadiendo territorios, está lleno de majaras y en el Este de Europa se ha iniciado un éxodo masivo. Pero nosotros ya pertenecemos a una generación que se extingue y posiblemente no veremos el holocausto final. Sólo siento que nuestros jóvenes familiares más directos, desgraciadamente sí lo verán y sufrirán en sus carnes el legado del jinete de la Guerra.
No olvidemos que los otros tres jinetes hace milenios que galopan en la Tierra, porque el Hambre, la Peste y la Muerte, siempre han estado y continúan estando presentes en la Historia de esta humanidad que hoy en día se encuentra al borde del abismo.

Un abrazo, mi estimado Herep.

Agustin dijo...

Malos tiempos se avecinan en el horizonte.Aqui en nuestra patria no seria raro ver un Frente Popular estas mismas Navidades.Sobre el resto del mundo las cosas pintan basto,desde que Rusia ha metido sus garras en Siria,un saludo,

Herep dijo...

Lo es porque lo miras con buenos ojos, don Javier.
Un abrazo.

Herep dijo...

Esos jinetes que mencionas, José Luis, han adquirido el don de la invisibilidad en estos tiempos nuestros, amigo. Nadie los menciona, nadie los reconoce, y todos miran hacia otro lado cuando deben afrontar la realidad de su existencia. Los problemas, simple y llanamente, se esconden detrás del telón del Gran Teatro de los Sueños, ese en el que cualquier idiota puede hacerse millonario contando sus vergüenzas en TV o alardeando de su idiocia en horario de máxima audiencia sin temor a que nadie lo desenmascare.
Dices que perteneces a una generación que no verá sonar las trompetas del apocalípsis... pero no esté usted tan seguro, camarada, pues los tiempos vuelan en este s.XXI del internet y la perra que lo parió.
Un servidor tiene, en un cajoncito de su humilde morada, un buen puro habano reservado para la ocasión, y ojalá pueda darle vida antes de que el matasanos me ponga en la tesitura de tener que dejar de fumar, sí o sí.
Un espectáculo como el que está por venir bien se lo merece.
Un abrazo, y valor.

Herep dijo...

El frente de izquierdas es un hecho, Agustín, así parece quererlo la marabunta.
Usted vaya haciendo un rinconcito en el paraíso, no sea que cualquier mañana se encuentre a una docena de huéspedes inesperados.

Un abrazo.
Nota. Siria es un avispero donde se rifan muchos picotazos.