Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

20 ago. 2012

Si vis pacem cole iustitiam



Sergio no es un chaval normal.

Nació allá por el año 1980 en una España que, como una vedete de un espectáculo de variedades nocturnas, dejaba de lado un traje viejo para enfrascarse en un nuevo vestido de ceremonias. Fuera pantalones, adentro falda de can-can. Adiós al corsé, bienvenido míster Wonderbra.

Su infancia son recuerdos plagados de tardes vividas jugando con sus amigos, vecinos, familiares…  Años de bicicleta, monopatín, rodillas peladas contra el negro asfalto… recreativas… domingos de feria en compañía de sus padres…

Por motivos laborales, sus progenitores lo inscribieron en un colegio que, como recordaban los alumnos en tono jocoso, “abría las 24 horas”. Antes de las 08:00h. su santa madre lo acompañaba al edificio del siglo XIX en el que se erigía el Colegio Público. Doce horas más tarde, a las 20:00h., era su padre quien, capitaneando la furgoneta de la empresa familiar, pasaba a recogerlo tras una dura y larga jornada de estudio.

Y de trabajo.

Doce horas. Muchas horas para la inocente y moldeable mente de un chaval en lo más tierno de su infancia. Las deudas, los cobros morosos y las obligaciones para con los proveedores llamaban todas las noches a la puerta, ocupando la mayor parte del día de unos padres jóvenes e ilusionados por todo el camino que quedaba por recorrer.

Así, a lo largo de diez años, la mente de Sergio fue empapándose de la ideología de sus profesores, bebiendo de los salmos orados por unos libros escolares plagados de referencias a “lo bueno y lo malo”, “los héroes y los villanos”… “los hombres y los perros”. Clases de ética, de religión, de educación para la ciudadanía… lecciones sobre valores constitucionales, derechos humanos, derechos de los pueblos… himnos a primera hora de la mañana, jornadas de convivencias, colonias monitorizadas por diversas asociaciones del pueblo…

Pero Sergio no es un chico normal.

Todas las tardes, al llegar a casa, su madre ya tenía la cena preparada. Aquellos treinta minutos… aquella primera media hora de su vida hogareña, la pasaba junto a ella mientras los dos repasaban la lección del día. ¿Qué habéis aprendido hoy, cariño? ¿Qué tal fue el examen de euskera, mi amor? ¿Algo de Historia? Día tras día, Sergio recordaba qué había explicado el profesor de sociales… qué habían descubierto en clase de naturales… cómo se declinaba este o aquel verbo…

… siempre bajo la atenta mirada de su madre que, presta, corregía aquello que no convergía con su modo de entender la Vida. Conocedora de los tiempos y las circunstancias, la madre de Sergio jamás consintió que la educación de su vástago fuera protagonizada por aquella escuela, atribuyéndose el falso papel con el que venía envuelto el invento. No. Allí, su hijo, iba a aprender. Nada más. De lo otro… de qué era, cómo era y qué camino debía tomar ya se encargaba ella.

Mucho más sabiendo que, de no haber mediado en el asunto, ellos… los padres… Marcos y Edurne… quedarían retratados, ante los ojos de su pequeño, como los malos de la película. Culpables de todos los males que aquejaban aquella tierra en la que, por suerte o desgracia, habían nacido. Para aquella sociedad, la pareja no eran más que simples, y prescindibles, “maketos”… perros a los que apalear… españolazos que, con sarna y alevosía, no comulgaban con las ruedas de molino del Nivel C de vascuence o las cartas de extorsión cada primero de mes.

Algo muy poco común.

Algo fuera de lo normal eran Marcos, Edurne… y Sergio.

Un día, mientras desayunaba su tazón de leche con galletas, un fuerte estallido hizo vibrar todo el edificio en el que vivían. Con la blusa a medio abrochar y las medias a medio subir, la madre del chico corrió escaleras abajo, entre gritos y sollozos que Sergio, acomodado en la mesa de la cocina, no pudo distinguir demasiado bien.

La leche, derramada sobre la mesa, empapaba los pantalones cortos del uniforme de la ikastola.

Aquella mañana su padre voló por los aires. Un paquete enganchado… con un imán muy grande, chico, muy grande… a los bajos de ese coche que lo llevaba y traía del colegio tuvo la culpa. Un paquete de amonal, y Sergio no volvió a ver nunca más a su padre. Un paquete de amonal que, además de hacer volar una parte de él, consiguió que la otra… su madre… se hundiera en un pozo del que tardaría años en poder salir… si alguna vez se consigue levantar cabeza ante semejante trampa del destino.

De aquella mañana han pasado más de veinte años. Veinte años de Democracia, Justicia y Estado de Derecho. Nunca han faltado flores ante la tumba de su padre pero siempre ha escaseado el reconocimiento de aquellos por los que, un día, su padre voló. Él… su familia… siempre fueron un grano supurante en las conciencias de aquellos que prefieren… prefirieron durante sus años de infancia… mirar para otro lado, aquejados del mal de la traición y la desidia… asqueados ante aquellas estatuas que, a fuerza de presencia y honorabilidad, les recordaban qué grande era su complejo y qué enorme su cobardía.

Anteayer… por doquier… aquello que saltó por los aires no fue más que la promesa de Justicia. El innombrable, previa medida de gracia de los acomplejados, salió de prisión por obra y gracia de una migraña crónica irreversible.

Han pasado veinte años y el ingeniero que accionó el detonador es, hoy, Ingeniero Superior doctorado en una universidad afincada, también, en un antiguo edificio del siglo XIX, idéntico a la antigua escuela infantil. Figura relevante en las portadas de los periódicos, los reeducados vecinos lo recibieron entre vítores, fuegos de artificio y cánticos a la patrona de la comarca. Hubo txacolís para todos, bailes de salón y cien emotivos discursos maldiciendo la figura de aquel padre y la honorabilidad de aquella madre.

Se escupirá sobre el Estado de Derecho. Sobre la Memoria de los muertos. La Dignidad de los que sufrieron. La Justicia de los hombres de bien.

Todo entre aplausos, palmaditas en la espalda y frases utópicas vomitadas por aquellos que, con medidas de gracia como la indicada, rezan por ver libre su piel de ese pecado original que les atormenta.
Todo según la justicia. En rigurosa aplicación de la ley… porque nosotros no somos así… nosotros estamos por encima del Mal, y lo combatimos haciendo el Bien… por muy costoso que este sea… Nosotros somos estupendos, fabulosos, bondadosos… La justicia es ciega. Algo normal en este Estado de Derecho nuestro.


Como hiciera veinte años atrás, Sergio ha desayunado un buen tazón de leche con galletas. No en su casa, pero sí en una pensión del centro de la que, antaño, fue su ciudad. Hoy no se ha escuchado ningún bombazo y hace algún tiempo que nadie sobrevuela la ciudad cantábrica. Todo en nombre de la paz… aunque a Sergio nadie le dijo nunca que estuvieran en guerra. Quizá… Pronto estarán las tiendas abiertas y no querría que el héroe de la patria tuviera que esperar mucho tiempo. A pesar de la distancia, no tardará mucho en llegar. A pesar de los años, sigue recordando todas y cada una de las calles que lo llevarán a la tienda del gudari. El local… aquel local… fue durante muchos años la oficina de sus padres. Hoy volverá con un regalo para el dueño. En la calle, a cubierto de las injerencias administrativas, uno puede encontrar cualquier cosa. Tan sólo fue cuestión de contactos, dinero y ciertas dosis de valor.

Cuando abra la puerta de la pajarería, quizá tintineen los cilindros de metal que antaño colgaban sobre la puerta. Quizá el héroe le pregunte si quiere un papagayo venezolano, una cotorra famélica o una paloma cagona. Quizá, mientras se congela su sonrisa en tan rural rostro, instantes antes de que un trozo de plomo le descerraje la frente, el valiente del tiro en la nuca caiga en la cuenta de quién está ante él.

Luego, la justicia de este Estado de Derecho nuestro, dictará la misma bazofia nauseabunda de siempre. Defecará a gusto, a la sombra del mayor árbol del bosque. Tal y como viene haciendo, Monos. Tal y como viene siendo habitual… normal…


Pero Sergio no es un chaval normal.





18 comentarios:

Capitan Trueno dijo...

Y el chaval añadirá una pena más, la de haber tenido que ser quien haga justicia, esa justicia que le niegan los perros cobardes y traidores que se disfrazan de protectores del pueblo. Esos a los que tantos esperaban como los liberadores de una dictadura que jamás fue tal.

Agustin dijo...

Un dia la colera de Sergio se estendera como una mancha de aceite.sobre la vieja piel de toro que es nuestra nacion,Ese dia mas de uno no tendra un ajugero donde esconderse,un saludo,

Zorrete Robert dijo...

Visto lo visto deberíamos de haber sido más civilizados y haber montado nosotros el GAL y no dejárselo al estado que como no le importaba un huevo hizo lo que hizo para cubrir el expediente. Pero ¿Ya es tarde no?.
Saluditos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Muy buen relato, amigo Herep. Uno reconoce en Sergio a todos los Sergios que no son chavales normales, que no pueden ser chavales normales. El resentimiento acumulado de todos los Sergios puede ser una fuerza que estalle en cualquier momento.
Un cordial abrazo.

CLAVE dijo...

Amigo Herep, yo llevo diciendo hace ya años, que los hijos de los muertos por estos innombrables, ya están grandes y que de donde se sacan estos lo del perdón, que perdón ni que m....., yo perdí a 3 amigos y no perdono, como va a perdonar los de su sangre, cuando a mi la vida me cambio y hay un antes y un después ¡de! la muerte de ellos.



Candela dijo...

Donde no hay justicia, ésta es sustitituida por la venganza.

No sé para qué puñetas pagamos a jueces y políticos, a estos últimos es a los que deberíamos correr a gorrazos y sin misericordia. Son los auténticos responsables.

Old Nick dijo...

EXCELENTE ENTRADA, QUERIDO HEREP.
DE NO HABER "CEDIDO LA JUSTA VENGANZA" A LOS HIJOPUTAS"QUE SE HACÍAN LA FOTO, EN NOMBRE DE LA "DEMOCRACIA Y EL ESTADO DE DERECHO", LOS SERGIOS "NORMALES", SE HUBIESEN OCUPADO DE LOS ASESINOS Y DE SU ERRADICACIÓN...
Pero LA TRAICIÓN ESTÁ AHÍ DESDE QUE LOS HIJOS "ROJOS" DEL PNV, SE "JUNTARON EN ASAMBLEAS MONTESAS", Por Cierto, PATROCINADAS POR LA "CIA Y EL KGB"...
"QUIEN TAL HIZO, QUE TAL PAGUE".
Dice la Vieja Frase RITUAL DE LA SANA JUSTICIA.
De Donde Se Deduce, Querido HEREP, QUE SI QUIERES JUSTICIA, DEBERÁS "TOMÁRTELA POR TU MANO" Sin Esperar a Que Unos ROPONES COMPINCHADOS Y PUÑETEROS, SE TE RÍAN EN LAS BARBAS Y ENCIMA"MONTEN LAS CONSPIRACIONES NECESARIAS PARA "LEGALIZAR LO ILEGALIZABLE" CON SENTENCIAS DIGNAS DE LO QUE MUESTRAN SER : TRAIDORES Y ADEMÁS RETRASADOS MENTALES PREPOTENTES, POR DESGRACIA AÚN IMPUNES...
ABRAZO, GENIO.
BRINDIS POR LOS SERGIOS, ¡A VER SI SE ANIMAN Y HACEN LIMPIEZA!
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Lagartija dijo...

Magnífica, esclarecedora y emotiva entrada. Aún tengo la esperanza de que un día los españoles nos preguntamos, ¿pero qué coño hemos hecho consintiendo esto? Nosotros somos muchos más y tenemos la razón. Es una pena que a los políticos y a los jueces el terrorismo les importe una mierda. Un conocido mío siempre decía: "si por cada uno de los nuestros nos hubiéramos cargado a 10 de ellos..." Pues eso. Llevamos muchos años confiando en la justicia pero ya se nos ha caída la venda de los ojos. ¿Justicia? como diría un niño: ¡una mierda pinchada en un palo!

Ramrock dijo...

No hay más, lo único que queda, por fuerte que parezca es el "ojo por ojo, diente por diente".

Ellos se lo han buscado.

Herep dijo...

Visto lo visto, Capitán, cada día son más quienes piensan que la Dictadura no acabó en el 78, sino que empezó justo ahí.
La Dictadura del Crimen y su asimilación revolucionaria.

Un saludo.

Herep dijo...

Ese día que anuncias, Agustín, los maleteros de los coches oficiales irán bien cargaditos de ratas camino a la frontera.
De ahí que los cochazos esos sean tan grandes y con un maletero tan espacioso. Algunos, como el jardinero que fue Presidente de las Cortes Catalanas, víctima de su inconsciente, re-dedoraron el coche hasta con despacho y mesa camilla.
Para viajar con comodidad.

Un saludo, neozelandés.

Herep dijo...

Yo no creo que una opción como el GAL solucione demasiado. El cáncer está instalado en Ajuria Enea, por lo que preferiría la disolución de la Administración vasca y la centralización de todos sus servicios, previo envío de la Guardia Civil y dotaciones del Ejército.
Una solución a lo Thatcher.

Un saludo.

Herep dijo...

Leía que una víctima del terrorismo se había declarado en huelga de hambre. Veremos cuánto pesa el sufrimiento de las víctimas en la conciencia de Rajoy.
El peso de los criminales ya nos ha sido desvelado.

Pero claro, las víctimas son meros ciudadanos y los terroristas, aliados del Sistema.

Un abrazo, Tío Chinto.

Herep dijo...

El Gobierno ha asimilado que el conflicto tiene base política. Ya no son criminales, sino defensores de derechos políticos... y, como bien sabemos todos, "entre políticos anda el juego".
Su coardía se ve reforzada gracias a la desidia del pueblo español, pero eso puede cambiar cualquier día.

Nunca entenderé cómo es que no han existido más Inestrillas.

Un saludo, clave. Ánimo.

Herep dijo...

Yo soy de los que piensa que el problema etarra no se ha querido solucionar nunca.
Estos, los cachorros meones, han sido moneda de cambio entre los partidos políticos, aprovechando sus asesinatos, sus extorsiones y su existencia para meternos con calzador leyes que, de otra manera, no se habrían podido llevar nunca a la práctica.
Todos se han beneficiado de la existencia de la ETA.
No es posible, sin tener esto presente, que una banda de asesinos lleve 50 años campando a sus anchas.
Ya sabes... unos mueven el árbol y otros recojen los frutos.
Y los frutos, para sorpresa de muchos, son recogidos por más miserables de los que nos pensábamos.

Un abrazo, Candela.

Herep dijo...

La ETA, querido Old, ha pasado, en unos años, a ser algo asimilado por la sociedad española.
Un niño mimado al que la corrección política prohibe meter en vereda.
Los pobres "chicos de la gasolina", que diría el nauseabundo Arzallus... pobres descarriados en una sociedad que "los excluye" y "los oprime".
Ha calado la idea de que sus pretensiones son legítimas y que, cediéndo ante ellos, el problema quedará resuelto... ¡y otra de gambas!
Pobres ilusos.
La Justicia en España defiende a los poderosos, y la ETA, de poderosa, tiene un rato.
El propio Sistema se encarga de ello.

Un abrazo, Old... y esperemos que las pistolas, llegado el momento, no disparen en una sola dirección.
¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

No hace falta liquidar a 10 por cada uno nuestro, Lagartija. Tan sólo que los asesinos se pudrieran en la prisión de por vida. Se resolvería el problema en un año, a lo sumo.
Una celda de 2X2 durante el resto de la vida, y voilá... se acabó la chulería etarra.
Como decía antes, un problema como este no puede durar 50 años a menos que todos resulten beneficiados de él.
Y ya sabes que de la "casta" nos lo podemos esperar todo.

Un abrazo, guapa.

Herep dijo...

Cierto.
Cabe recordar, también, que "quien a hierro mata, a hierro muere".

No se debería haber olvidado tan cita, Ramrock.

Otro gallo nos cantaría.

Un saludo.