Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

7 jul. 2012

Más pico... y menos barrena.


Desde hace unos días, negros nubarrones sobrevuelan los cielos españoles. De Norte a Sur se han ido levantando nubes negras, amenazantes de tormenta. Lógicas en los días de verano, éstas no iban a ser menos y en sus entrañas, fruto de la evaporación provocada por el calor, el bochorno y el hartazgo, enormes gotarrones se engalanan trajes y pamelas para realizar una digna puesta en escena.

Estas gotas de agua, pero, no son incoloras, inodoras e insípidas.

Son gotas negras. Negras de tizne carbón. Carbón minero. Defenestrado oro negro… piedra preciosa venida a menos… descomposición vegetal subvencionada…

La Teniente O’Neill, adjunta al Alto Mando de El Ejército de los 12 Monos, es hija de cuenca minera, y aprovechando sus conocimientos del terreno y su mano con sus paisanos, muchas de las maniobras que realizamos se llevan a término en grandes extensiones del Bajo Aragón. Estas jornadas, unidas a las largas conversaciones mantenidas en interesantes tertulias ante el fuego a tierra de la Sala X, han ido moldeando una posición clara ante estos devenires climatológicos tempestuosos.

Su abuelo, minero en la Ruta del Tambor, murió hace tiempo... demasiado tiempo… pero su recuerdo permanece vivo en los descendientes y paisanos de la zona. Memoria minera. Gente luchadora, gente trabajadora… gente de izquierdas, si alguna vez alguien supo dónde estaba la izquierda y dónde quedaba la derecha.

Yo, Comandante en Jefe, lo he visto Monos. Todos lo hemos visto. Negras columnas de humo escapando de altas chimeneas de gris hormigón. Un cáncer color azabache para la atmósfera expulsado por enormes puros invisibles para los ecologistas… o ecolojetas… curiosamente, gentes también de izquierda… si alguien supo dónde está la izquierda…

He visto cómo una provincia se iba desangrando, manchándose sus calles con oscura sangre coagulada, al tiempo que sus gentes… sus mineros… lucían pecho y músculo ensalzando las bondades de su tarea para con la sociedad, los proletarios y la Justicia Social, cantando viejos himnos de Antonio Molina o del mercenario Víctor Manuel.

Ellos, como ya demostraron antaño en el Octubre asturiano del 34, son los soldados de vanguardia del bando “rojo”. Son la carne de cañón de aquellos que, desde la bancada siniestra de la secreta sala, mueven los hilos del espectáculo circense mientras se regodean degustando vodka siberiano, etiqueta Gulag, o puros caribeños del amigo Fidel.

Pero… ¡Ah, amigo!... los trabajadores. Es curioso que toda la gente de izquierdas defienda a los trabajadores pero, tras pocos segundos de conversación, nuestro interlocutor demuestre no saber muy bien de qué y de quiénes deben ser defendidos los sufridos trabajadores. Sucede igual con los artistas al preguntarles por qué la cultura es de izquierdas… o a los profesores al preguntarles por qué la educación es una idea de las izquierdas… o la protección social… o la sanidad pública… o la ciencia…

Antes del aquelarre de la casta política actual, Monos, pastoreaba las ovejas españolas un señor llamado Francisco Franco que, con su Fuero de los Trabajadores, defendía los derechos del proletariado al igual que creen hacer los mineros de hoy en día. Pero viven en la más absurda de las ilusiones. La izquierda española jamás ha estado por la labor. Ella, tan zalamera con los homenajes a sus santos varones y las glorias perdidas, defenestra al Sr. Paco… aunque por aquellas fechas el trabajo no faltara ni en cantidad, calidad o dignidad… cuyas políticas económicas adelantarían a la izquierda actual por el carril prohibido.

La “defensa de los parias de la tierra” siempre fue el Caballo de Troya con el que las ratas se alzaron hasta la cúspide. Su sudor… todo su esfuerzo… viene dirigiéndose desde el minuto uno a algo totalmente diferente: defenderse de los trabajadores. Defender sus privilegios de casta mientras apela a los sentimientos más íntimos de la clase proletaria… amontonar toneladas de oro mientras maldice y condena la dictadura de “los mercados”, cuando los mercados son ellos y sus cuentas secretas en los “odiados” paraísos fiscales.

Los fantasmas, de hoy o de antaño, por mucho que lleven décadas recorriendo Europa, siguen siendo tan sólo eso… fantasmas, pero ellos y los de su estirpe son quienes ganaron la cannábica "lucha de clases", tal y como venía claramente especificado en el manual del buen feligrés.

Fieles a las arengas de sus amos, los mineros han salido a la calle reclamando sus derechos de pernada. Caminan rumbo a Madrid en forma de tormenta, cantando canciones de “lucha obrera” y contra el patrón de la industria. Dicen defender sus puestos de trabajo, sus sueldos y prejubilaciones, el bienestar social de sus familias, el futuro de la comarca…

… defender, defender, defender…

Y en esa defensa no dudan en utilizar “material pesado”. Cohetes en lanzaderas, tuercas y remaches, durmientes y barricadas… Fabrican lanzaderas MISTRAL artesanales con la intención de derribar helicópteros de la policía… Lesionados, tullidos, apaleados… una niña tiroteada, una mujer marcada, un anciano a la carrera…

… la lucha minera se ha despertado de su sueño… de su anestesia de parné… y vuelve a las andadas como sucediera antaño.

Ellos, rudos trabajadores de la mina, de musculosos brazos y recios cuellos, siempre han tenido las armas necesarias para la Revolución. Ellos tienen las llaves de los barrenos de las minas. Ellos conocen por dónde cae Mina Conchita. Y los pasamontañas vienen vía MRW.

Pero esta Revolución tampoco es la nuestra.

Lo que se defiende no va con nosotros, no. La minería en España está muerta, y el cadáver lleva un par de décadas al Sol… pudriéndose… embriagándonos con cierto tufo a naftalina. El carbón que descansa en las entrañas de España es tan defectuoso como las almas que transitan sobre su superficie, y nadie paga en demasía por una baratija del Todo a 100 chino. Durante este tiempo, el factor que ha frenado la descomposición de la momia, ha sido el dinero fresco vertido por la teta regia. A modo de subvención millonaria, los mineros han seguido viviendo en el maná del Reino de Oz, donde el trabajo es seguro, la paga satisfactoria y la reivindicación, ridícula. Demasiado lejos quedaban los millones de parados, los desamparados, los contenedores de la basura… Esas gentes no son mineros, no. Esos no se merecen tener un futuro. Que se pudran. Nosotros luchamos por el pan nuestro de cada día… dánoslo hoy, oh, Amo.

No. Esta no es nuestra Revolución.

Nosotros no vamos a blandir armas por gentes que han estado viviendo todos estos años de prestado. Todos sabían que el carbón sólo puede ser enterrado más profundamente… menos ellos. Ahora, los hijos de la subvención, quieren más… más dinero, Papá, que me enfado… para que la cadena de padres a hijos pueda seguir bien engrasada y Asturias siga aferrada a la mazmorra.

Nosotros no vamos en esa marcha.


Nosotros no andamos camino de la servidumbre.


20 comentarios:

JackSparragoss dijo...

En mi familia hay mineros. Mi padre gestiono varias minas, en León y en Venezuela. El carbón en España lleva muerto mas de treinta años. Su calidad es pésima. Todo el mundo lo sabe.
Todo el mundo sabe, lo temprano de las jubilaciones y las cantidades que estás mueven.
También que es un trabajo en el que se dejan la piel, y el alma se oscurece mientras la vida se les escapa en esta o aquella veta. Pero que de un tiempo a esta parte, los trabajos mas duros, en las entrañas de la tierra se reservan para rudos polacos o rumanos y los españoles se van convirtiendo en señoritos. Todo el mundo lo sabe.

A veces, en las tabernas los viejos hablan de solidaridad, España tiene que ser solidaria, ellos se dejan la vida allá abajo para extraer algo que no vale nada. Y los jóvenes se indignan; todos han perdido alguien en las entrañas de la sagrada madre. Guerra de guerrillas, merecemos más, España nos abandona. Y ahora derraman la sangre de los que, como ellos, solo quisieron encontrar una salida a su situación de precariedad laboral en algún barrio periférico de esta o aquella capital, opositando a los cuerpos de seguridad del estado(es un trabajo "fácil" y el sueldo no esta mal, les dijeron al alistarse). Ahora, policías y guardia civil son injuriados por realizar la labor para la que fueron contratados. Mientras los políticos cobardes les dejan caer a manos de los que hicieron de la violencia su estandarte.

Y algún liberado sindical mientras charla con un recio minero de las montañas de encallecidas manos y duro el mirar pronuncia aquellas palabras: "hijoputas fascistas, ellos ya sabían lo que hacían cuando opositaban a policías, que asuman las consecuencias"
Claro, que los mineros no sabían -cuando desoyendo los consejos de una madre, se adentraron por primera vez en la oscura soledad de aquella mina- ni de la vida de ni de sus consecuencias.

Un saludo

George Orwell dijo...

De lo mejorcito que he leído sobre el tema...

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Cuando la Puerta del Sol madrileña era ocupada por los del movimiento 15-M, sin respeto alguno a la ley establecida, ya comentábamos -¡ya sabíamos!- que con el PSOE en la oposición, la izquierda idearía formas, no democráticas, de recuperar el poder.¡Ya vienen, ya se acercan a Madrid!
Muy buen trabajo, amigo Herep.
Un cordial abrazo.

Candela dijo...

Tan bien ensamblado y plasmado que no te quedó nada fuera del tintero ¿Qué tendrán que ver los lacayos con el duro mundo de la minería? Qué bien se vive de la subvención y qué bien se llora cuando le tocan a uno el subsidio. Esto ya lo han catado millones de españoles que, sin ser mineros, se han dejado la piel en su trabajo para nada, para pagar lacayos...

Anda y que les den..

José Luis Valladares Fernández dijo...

Si los mineros tuvieran razón para protestar, la pierden totalmente con esas actuaciones tan desproporcionadas.

Saludos cordiales

Lagartija dijo...

Muy bien escrito. Conozco el tema desde otra vertiente y aportaré un dato para la reflexión: desde hace unos años, los hijos de mineros aspiran a seguir en la mina, pero ninguno quiere ser ingeniero de minas, la mayoría prefiere ser peón o ayudante o maquinista, porque ganan mucho más que el ingeniero, se jubilan 20 años antes y les queda una paga para el resto de sus días impensable para un ingeniero. El mundo de la mina ha cambiado mucho en los últimos 15 años. Nada que ver con el abuelo picador de Víctor Manuel, aunque reconozco la dureza del oficio, eso por descontado. Pero también se la reconozco a los bomberos, sobre todo en los incendios forestales del verano español, y ni de lejos tienen las prebendas de los mineros.
Saludos

Old Nick dijo...

Excelente. HERMANO HEREP-
¡La Quieren Liar NEGRA!¿Llevarán "GOMINOLAS DE DOBLE ECO" Y VALE YA", ADQUIRIDAS EN EL SUPERMERCADO DE "MINA CONCHITA", PARA LOS "FESTEJOS DE TIPO ARNARKO, TAN RECORDADOS QUE YA MENCIONAN "EL 34"?!
Yo Que Tú, "Pondría en ESTADO DE ALERTA A LOS MONOS" POr Si los COHETITOS PERDIDOS"...
¡A Ver Si Se Acuerda Alguien de OVIEDO, Antes de que la ARMEN!
Un Abrazo Genio.
Un Brindis odaví con BEZOYA GRAN RESERVA DE GARRAFÓN DE CINCO LITROS.
¡VIVA SAN FERMIN!
¡Que los CORRAN A TODOS HASTA JEREZ!
y
¡¡RIAU RIAU!!

Maribeluca dijo...

Defienden privilegios que nos son ruinosos al resto (aparte sólo a la siniestra le es permitido defender la postura esquizoide de apoyar al tiempo esto y las "energías verdes" que es de traca) pero ya lo de la violencia es absolutamente INTOLERABLE.

Esta mañana he visto pasar algunos desde mi balcón con las banderas del COCO y no sé si habrán visto a una exaltada que gritaba "¡fuera, fuera!" jeje, ojalá sí.

Reinhard dijo...

Otra vez Asturias, Herep: ¿quién decía que la historia nunca se repetía?

Herep dijo...

No seré yo quien diga que el trabajo de la mina no es duro, Jack... y entiendo que el sueldo debe ser acorde a las característicdas del empleo...
Pero siempre que el producto elaborado sea más caro que el dinero empleado en su obtención. Si no es así, la empresa está destinada a la ruina.
La minería en España hace mucho que pace en la zona de descanso de la pérdida, y todo el margen de maniobra es gracias a la subvención.

Siempre he pensado que la subvención es una droga para el trabajador o el empresario, pues impide la inovación y el desarrollo de las ideas.
¿Quién se molesta en pensar cuando la retribución por no hacerlo es mayor y más gratificante?

Si las comarcas del carbón están perdidas, es porque durante todos estos años los habitantes de esas comarcas no han hecho nada para solventar el asunto.

Un abrazo, pirata.

Herep dijo...

Gracias, Orwell...

Un abrazo.

Herep dijo...

Por lo poco que he leido, creo que el 15M va a unirse a la comparsa de los mineros cuando estos lleguen a la capital.

Más de lo mismo.

Veremos cómo se comporta la delegada Cifuentes, aunque no creo que ahora que ostenta la vara, la utilice como cuando tan sólo tenía que hablar.

Negro, Tío Chinto. Todo pinta negro. Un abrazo, artista.

Herep dijo...

Yo me niego a que el dinero que me quitan de mi nómina o impuestos, vaya a sufragar los privilegios de esta gente.
De esta, y de cualquiera, por supuesto.
Si una empresa no puede equilibrar la balanza ingresos/pagos, está condenada al cierre.
Las minas no pueden ser excepción, aunque llevan muchos años en vía muerta.

Un abrazo, Candela. ¿Apostamos por el Gobierno en este pulso?

Herep dijo...

José Luís, los mineros, bajo mi punto de vista, no tienen razón para protestar.
Los no mineros sí. Mucha.
Con nuestros impuestos se están manteniendo a los señoritos del carbón... y desde hace mucho tiempo.

Un abrazo.

Herep dijo...

Lagartija,

Lógico. ¿Para qué va a estudiarse una carrera si siendo un simple peón va a ganarse mucho más dinero?
Mejor pasarse las horas en la taberna, charlando sobre la partida de petanca o la sardinada popular del sindicato.

Eso sí que es vida. Incar los codos es cosa de empollones fascistas del capital.

Ellos son más listos. Los libros y las noches en vela las sustituyen por lanzaderas y marchas de antorchas.

Un abrazo.

Herep dijo...

Demasiados arsenales tienen toda esa gente al alcance de la mano, Old... y, si sucede como con el famoso Códice, no me quiero imaginar cuántos barrenos hay ahora mismo en libre circulación.

Pobres madileños!! Ellos que se las daban de felices pensando en otro verano tranquilo en la capital, van a tener que lidiar con manifestaciones día sí y día también.

Espero, como bien dices, que tengan bien cerradas las ventanas y a toda potencia los equipos de aire acondicionado.

Madrid puede ser un infierno.

Y bezoya. Que no falte el líquido elemento para refrescar a las víctimas de tan vanguardista asedio.
¡Qué risa, María Luisa!
Los de la Sexta podrían hacer un canal temático, rollo Canal Manifa o Canal Kale Barroca...

Que el altísimo nos pille confesados, amigo mío. Confesados y ebrios.
Un brindis, maestro. ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Seguro que no te han visto, Maribeluca. Y si así lo hicieran, de poco iba a servir.
Esta gente no atiende a las demandas y necesidades del ciudadano común. Ellos tan sólo están por lo suyo. Sus privilegios y sus "derechos adquiridos".

Lo que requiera el común de los mortales no va con ellos. Oidos sordos. Lo importante es atacar al Gobierno fascista de turno que les quiere quitar el caviar de las meriendas.

Un abrazo, y cierra las ventanas, que vuelan tuercas.

Herep dijo...

Algún tonto progresista, Reinhard.
Eso tan sólo puede decirlo alguien para quien la Historia se reduce a la cena de ayer noche.

De tropezón en tropezón, y tiro por que me toca.

Un abrazo.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Fabulosa entrada. El comienzo es una metáfora maravillosa.
Enhorabuena xato!!!
Asun

Herep dijo...

Gracias, Asun!!

No te veía, ahí abajo!!

Salut.